El diccionario de Oxford define
un hat-trick como marcar tres goles en un solo partido y por un mismo jugador,
pero estoy seguro de que si le preguntara a cualquier aficionado que me cruzara
por la calle una definición, me diría la misma. Es curioso cómo hemos
conseguido acoger la palabra inglesa hat-trick dentro de nuestros lenguajes
futbolísticos sin apenas darnos cuenta, y más si analizamos su traducción
literal.
Hat-trick literalmente significa
truco de sombrero, pero entonces ¿cómo podemos haber asociado esa palabra a su
homónimo español “triplete”? ¿Qué tendrá que ver un sombrero con el fútbol más
allá de las míticas celebraciones de Joaquín en el campo del Betís? Para
entenderlo debemos retroceder al primer hat-trick de la historia, que por
cierto, no se consiguió en un campo de fútbol.
En 1858, durante un partido de
cricket en el campo de Hyde Park, Sheffield, el jugador inglés H.H.
Stephenson consiguió, por primera vez en la historia de dicho deporte,
derribar los tres wickets –los palos que se usan en el cricket- con tres
lanzamientos de bola consecutivos. Tras dicho partido, como era costumbre en
las grandes gestas realizadas por un profesional, se llevó a cabo una
celebración en la que se presentó a Stephenson con un sombrero comprado
con las ganancias de dicho encuentro. Y desde entonces, en cricket a cada vez
que un jugador conseguía dicha gesta se le conocía popularmente como hat-trick.
No sería hasta 1878 cuando el término fue usado por primera vez de manera
escrita, y de su popularidad fue acogido en diversos deportes, entre los que
evidentemente se encuentra el fútbol.
Más que probablemente, Stephenson
habría sido incapaz de imaginar que iba a pasar a la historia no sólo de su
deporte, sino del que le arrebataría el puesto como deporte rey en su país y en
el mundo. Cuando intentaba derribar los wickets del equipo contrario apenas
estaría pensando en la posición del rival al defenderlos, o en el bote que
daría la bola para sortearle y conseguir su objetivo. Y del mismo modo, a quien
se le ocurrió presentarlo con un sombrero en la fiesta que se había celebrado
en su honor tras el partido tampoco se le habría ocurrido que ese hecho podría
ser algo más que un bonito detalle con su estrella. Pero el destino es así, y
hoy en día la palabra hat-trick se asocia a los mejores goleadores de todos los
tiempos.
El americano Bert Patenaude consiguió
en su primera edición, Uruguay 1930, el primer hat-trick de la historia de los
Mundiales de fútbol en el partido entre EEUU y Paraguay, y a él se han sumado
con el paso del tiempo nombres como los de Eusebio, Pélé, Paolo
Rossi o Gerd Müller –por partida doble- en
materia de hat-tricks mundialistas. En la Champions League el primero en
conseguirlo fue Juul Ellerman en el PSV-Zalgiris Vilnius, y actualmente Messi
ya ha conseguido hasta cuatro –uno de ellos de cuatro y otro de cinco goles-. Y
en la Premier League actual, Eric Cantona fue el encargado de
estrenar esta categoría.
Nombres, nombres y más nombres de
estrellas se siguen sumando año tras años a la lista de profesionales que se
merecerían un buen sombrero en su fiesta post-partido. Pero sólo hay uno a
quien de verdad recordaran por ello: al gran jugador de cricket, H.H.
Stephenson.
Artículo publicado en dlgrada.es
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