lunes, 19 de junio de 2017

Un cruce en el camino - El Final del Camino

Llegó el día. Por fin, tras romperme el Ligamento Cruzado Anterior, el Menisco Interno y hacerme un esguince de Grado I en el Ligamento Lateral Interno hace dos años y dos meses, he vuelto a jugar al fútbol. Y cómo lo he disfrutado.

Tenía muchas ganas de publicar este artículo para cerrar una de las series más complicadas de escribir que he hecho nunca. En cierta medida, las palabras que fui redactando sobre la lesión me servían de desahogo. Como quien escribe una carta para quemarla, confiando en borrar de sí mismo todo el sufrimiento que soporta. Con la certeza de que no será así. Por eso, cuando he releído los demás artículos para escribir este último, más de un escalofrío me ha recorrido el cuerpo. Y es que este artículo tiene que empezar por la parte más dura de todas. La que cuenta por qué esta serie dejó de escribirse. La que muchos ni se plantean y explica por qué he tardado tanto en recuperarme: durante mucho tiempo, la lesión me venció.

Así es, amigos. Mi rodilla me ganó la partida. O más que mi rodilla, mi cabeza. Pasaban los días de la recuperación y los esfuerzos no eran fáciles de mantener. No porque no estuvieran teniendo efecto, todo lo contrario. Con mayor o menor velocidad, mi rodilla se estaba recuperando con acierto y cada día era capaz de hacer más cosas. Pero había una idea que rondaba mi mente desde el primer minuto y que no paraba de perseguirme. Era resistente, poderosa. Cada día que no la combatía, crecía y ejercía su presión sobre mí: el miedo a la recaída.
Una lesión así es totalmente diferente en un futbolista profesional y uno aficionado
Mi situación no es la de un jugador profesional que vive del fútbol y necesita recuperarse. Como para tantos otros, el fútbol significa mucho para mí. Es una pasión que supera con creces muchas otras de las que tengo. Cuesta explicarla, incluso. Pero hasta ahí. No me da de comer, no me da un techo, sino que incluso pago mucho por seguir viviéndola. Y en un momento en el que me iba a mudar de ciudad, terminaba la universidad y empezaba a trabajar, dar el paso que hay entre hacer una recuperación física y una recuperación futbolística completa era un esfuerzo inmenso que además conllevaba el acercamiento a una posible recaída. Volver a pasar por todo este proceso tan costoso y doloroso que sí sería un esfuerzo inabordable para mí a estas alturas de mi vida. Con las más que probables secuelas que tendría para mi salud en un futuro lejano. Por ahí se empezaba a decantar la balanza.

Visto desde fuera puede sonar simple. Es posible que lo sea. Pero visto desde dentro, la realidad no hacía más que ofrecerle argumentos a mi miedo para que se instalara con comodidad. La lesión del ligamento cruzado es una constante en cada temporada que vemos de fútbol profesional. Su contundente tiempo de recuperación y su delicadeza hacen que, además, sea una lesión tan mediática que siempre solemos recordar a los jugadores que se han roto el cruzado. Nos cuesta saber si ese jugador que vuelve tras tres meses se lesionó el sóleo o el bíceps femoral, pero cuando se rompen el cruzado lo tenemos muy presente. Y aunque podría haber sonreído con el ejemplo de aquellos que se recuperan con éxito, como Jesé o Soldado, no es así. Te fijas en ellos un tiempo, quieres creer que esa es la norma, pero después viene el mazazo. No es nada fácil recuperarse de esta lesión. Asenjo o Rossi se rompen por tercera vez el cruzado y lo sufres como si fueras tú. Con lo duro que es ver las imágenes y ni siquiera ver un mal gesto o un golpe. Simplemente, pasa.
No saber cómo impedir la recaída es demoledor mentalmente 
Ahí es donde entra en juego el elemento más doloroso en todo este proceso que he pasado: la confusión. No sabes cómo demonios evitar esa lesión y acabas de coger más boletos que la mayoría por el simple hecho de haber caído una vez ya. Por ello, cobra una importancia todavía mayor el proceso de recuperación.

Cuando la gente piensa en una persona que se ha roto el ligamento cruzado, enseguida nos viene a la mente el camino que, desgraciadamente, hemos visto repetido en muchas ocasiones. Al día siguiente de la lesión, el jugador ha pasado por quirófano y empezarán los archiconocidos seis meses de recuperación en los que progresivamente irá mejorando el estado de su rodilla y acondicionará el cuerpo para evitar la recaída. Cada esfuerzo de esos seis meses irá dedicado a esa recuperación. Se le harán pruebas, contará siempre con la ayuda de profesionales y se medirá al milímetro el estado de esa rodilla para recuperarla lo mejor posible. Y es normal. Al fin y al cabo, es su profesión y hay un equipo que le necesita cuanto antes. Pero los que no somos futbolistas profesionales no tenemos esa suerte.

Como he ido diciendo a lo largo de esta serie, el elemento que reina nuestra recuperación no es el esfuerzo, que también está muy presente, sino la confusión. Y el miedo vive en esa duda. Cada día haces esfuerzos por recuperar tu rodilla y en muchas ocasiones no sabes si ese dolor que has sufrido al doblarla es bueno o es malo. Porque hay muchos esfuerzos que conllevan dolor, pero que son necesarios en un proceso como éste. Los propios médicos te lo van diciendo. Es un camino exigente. Pero esa línea que hay entre el esfuerzo comedido y el excesivo es delgada, difícil de controlar cuando estás tú sólo con tu rodilla. Y si has notado algo raro, no puedes hacerte una resonancia para comprobar si todo sigue su curso correctamente o no. Con lo delicada que es una lesión en esta articulación.
Pese a mi experiencia con las lesiones, sentí que ésta era muy diferente a las demás
Ahí es donde empecé a desconfiar de mi proceso de recuperación. Ya he tenido otras lesiones, así que sé que hay una serie de dolores que pueden ser más o menos frecuentes aunque estés recuperado pero que no implican una recaída. Pero claro, esta lesión tiene su fama. Y por ahí perdía parte de mi energía: por la cabeza. Después, por si mis dudas fueran pocas, en uno de los días que acudí a pedir la opinión de mi fisioterapeuta con un pequeño dolor me dijo que mis rodillas eran un poco más laxas de lo común y que los giros iban a ser problemáticos. Llegó incluso a aconsejarme que era preferible no jugar deportes con ese tipo de movimientos. Fue un comentario que me pilló desprevenido, ya que nunca me había dado un solo signo de duda en todo el proceso. En el momento en el que más dudas y miedos acumulaba. Y ahí, justo ahí, mi lesión se llevó el partido.

Sumar esas palabras a todos esos momentos que me habían hecho desconfiar me forzaron a tomar una decisión, y fue no volver a jugar al fútbol. Recuperarme para poder hacer deporte con normalidad, pero no mi deporte. Así de sencillo. Así de complicado. Fue un momento muy particular, en el cual piensas muchas cosas. Pensé en lo que significaba jugar al fútbol para mí, en todo lo que me aportaba, pero también en mi familia, en mi novia y en todos aquellos que tendrían que hacer un gran esfuerzo en el caso de que me volviera a romper el ligamento cruzado. Pensé en la nueva operación que tendría que atravesar y en el proceso que volvería a vivir con más dudas y más sufrimiento. Y con las altas probabilidades que tenía en mi cabeza de que eso pudiera pasar de volver a jugar, así lo decidí. Me sentí débil por ceder ante mis miedos y valiente por afrontar esa realidad. Fue un momento muy confuso y difícil. Como lo sería para cualquier persona de 23 años que lleva jugando desde los seis. Pasaron los meses y no volví a tocar un balón. Ni en una pachanga. Por ellos, por mí. Por miedo.

Pero, como os he dicho, sí decidí recuperarme para poder hacer deporte. No abandoné las sesiones de gimnasio, sino que las espacié a lo largo de los días y conseguí recuperar una musculatura decente. Y me dediqué a correr, tanto por mi cuenta como en las magníficas carreras que se organizan en Madrid. Empecé con Madrid Corre por Madrid, que fue muy especial por ser la primera vez que hacía deporte en un marco semi-competitivo con más gente. Después vino otra carrera en Casa de Campo. Y luego el Derbi de las Aficiones, Ponle Freno, San Silvestre,… Hasta mi mayor hito: la Media Maratón de Madrid. Una sucesión de momentos que al principio significaban mucho para mí, que aspiraban a devolverme esa ilusión deportiva que sólo el fútbol había conseguido aportarme. Pero esa sensación de haber perdido la batalla con mi rodilla seguía ahí. No iba a abandonarme hasta que le venciera en su propio terreno. Y dos años y dos meses después, tras varias oportunidades rechazadas por cobardía, decidí que era el momento de hacerle frente.
Esa mañana de sábado en la que volví a jugar nunca la olvidaré
Probablemente no me creáis cuando os diga que me puse muy nervioso por ir a jugar un torneo de fútbol sala entre amigos. O que me costó dormirme la noche de antes. No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, y yo sentí que había perdido el fútbol para siempre. De verdad creía que mi miedo y mi rodilla no recuperada futbolísticamente iban a ser dos losas insuperables. Pero me di cuenta que muchas veces el tamaño de nuestros enemigos lo creamos nosotros mismos.

Era tan simple como aceptar una de las invitaciones de mis amigos a jugar una pachanga, prepararme físicamente unos días antes y coger el balón. Recuperar de un pase y un disparo esa sensación especial que tenemos cuando jugamos al deporte que amamos. Aunque sea una mañana de sábado frente a gente que no llegará nunca a ser profesional. Tampoco lo haré yo. Porque no nos hace falta. No aspiramos a ello. Aspiramos a sentir el cuero del balón en los pies durante todo el tiempo que nuestros cuerpos aguanten para disfrutar del fútbol con nuestros amigos en todo su esplendor. Y después tomar algo y seguir pasándolo en grande. No sé si volveré a jugar en un equipo donde haya unos resultados que cumplir y unos esfuerzos que exigir. También a nivel personal y de horarios es complicado. Pero cuando auné la valentía suficiente vi que no podía resignarme a perder esos momentos. Esos partidos entre amigos que no son nada y lo significan todo. Ése es nuestro fútbol. Ésa es nuestra afición. Y eso es lo que he recuperado. Ojalá no volver a perderlo nunca.

sábado, 10 de junio de 2017

El discurso de Zidane

Son los vigentes campeones de la competición, vienen de conseguir una Liga muy trabajada y están en su mejor momento de forma. Con semejante carta de presentación, es obligatorio decir que el Real Madrid tiene serias opciones de revalidar el título más importante de Europa a nivel de clubes. Los blancos han exhibido un músculo competitivo esta temporada que les ha permitido conseguir todo eso, y con el que esperan ser el primer equipo en ganar la Champions League dos años seguidos desde que la competición se pasó a llamar así. Un reto a la altura del club que lo va a intentar, pero que requerirá de mucho trabajo y una buena charla en el vestuario de Zinedine Zidane.
Buenas noches. Os digo el once que jugará de inicio. Keylor, Carvajal-Varane-Sergio-Marcelo, por delante Case-Luka-Toni, Isco en tres cuartos y arriba Cris y Karim. 
Señores, hay que estar concentrados desde el primer minuto. Hoy no nos puede costar entrar en el partido porque eso es lo que ellos quieren para marcar un gol rápido y replegar. No podemos permitirles que ejecuten su mejor plan. Vamos a empezar con mucha cabeza, intentando mover el balón y con personalidad. Nos llevarán a las bandas para presionarnos. Mucho cuidado con Alves ahí y ayudas al compañero que tenga el balón.
Isco, al principio acércate mucho para crear superioridad con Toni, Luka y Case. Es muy importante que intenten presionarnos pero que fracasen. Que vean que no pueden robárnosla con su plan inicial. Somos capaces de eso. Que tengan que cambiar algo o que se echen atrás, porque si lo hacen, tendremos la final en nuestras manos. Y ahí sabemos que lo vamos a conseguir.
Si vemos que estamos teniendo problemas en el medio, como ya hemos hecho otras veces, Sergio avanza un poco conduciendo y libera una marca para seguir progresando. Y mucha movilidad de Cris y Karim arriba. Khedira y Pjanic se pueden agitar mucho cuando estén en bloque medio. Ellos no son especialistas en esa zona y por eso tenemos que encontrar su espalda por medio de Karim y Cris. Incluso Isco si lo ve claro. Toni y Luka tienen la calidad para filtrar el pase o colar el regate, así que tenemos que intentar hacer sangre por ahí.
Marcelo y Dani, tenéis que conseguir ser profundos por banda. Conforme más profundos seamos, desde más atrás empezarán Sandro y Alves y más margen tendremos para recuperar. Con las ayudas de Isco, Cris y Karim, nos coordinamos para tener hombres juntos y alguno preparado para cargar área. Y centramos con calidad para tratar de evitar a Buffon por arriba.
Poco más que decir. Lo llevo repitiendo mucho tiempo y lo hemos entrenado estas dos semanas. Cuando nos ataquen, vigilad las ayudas a Carvajal cuando manden largo a la cabeza de Mandzukic. Y sobre todo, que Alves no tenga tiempo para pensar. Lo conocemos de sobra e intentará aprovechar las subidas de Marce. Coberturas constantes, Case, Sergio. Y el equipo basculando para no perder la estabilidad por el otro lado y que nos hagan un cambio de banda rápido. Sobre todo, recordad que si caemos a la izquierda para defender, hay que recuperar el sitio de Casemiro y estar pendiente de Dybala. Sobre todo tú, Luka.
Lo tenemos que dejar todo en el campo. Desde el minuto uno hasta el noventa y tres, porque tenemos gente preparada para salir desde el banquillo con fuerza. Vamos a estar todo el partido muy concentrados y con sacrificio. Mucho esfuerzo y compañerismo, como sabemos.
Cuando salgáis al campo, sólo os voy a pedir una cosa: mirad a nuestra afición. Estarán animando, dejándose la garganta y la piel por nosotros esperando que ganemos. Pero no sólo esperan que lo hagamos, sino que nos lo van a exigir. El Real Madrid es así de grande. Ésa es su grandeza. Aunque juguemos bien, si perdemos estamos muertos porque el Real Madrid no entiende de juego, de regates, de pases. Entiende de títulos. Y entiende de títulos porque los gana. Los juega, los compite y los gana. Año tras año. Porque gente como vosotros, los mejores en lo suyo, se deja la piel en el campo hasta el último segundo. Recordad Milán y lo duro que es conseguir esto. Pero lo logramos. Y lo volveremos a lograr. 
Tanto ellos como nosotros estamos acostumbrados a jugar finales. Pero nosotros sabemos cómo se ganan. Hagámoslo una vez más.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com

El discurso de Allegri

Se han hecho con el Scudetto, con la Coppa Italia y no tienen suficiente. Esa es la magnitud del proyecto de la Juventus. La de haber diseñado un estilo de juego, una plantilla y un club entero para ganar el título de clubes más importante: la Champions League. En 2015, cualquiera podría haber pensado que tras caer frente al FC Barcelona en la final e ir vendiendo a gran parte de sus estrellas, su oportunidad se les había escapado. Incluso el entrenador parecía menos ilusionante. Pero trajeron refuerzos que han rendido mejor si cabe que sus predecesores, la ilusión no hizo más que crecer y Massimiliano Allegri ha conseguido crear un equipo con verdadero potencial de Campeón de Europa. Quedan apenas días para comprobar si ese potencial puede ser realidad. Y para tratar de conseguirlo, probablemente, el técnico italiano entrará en los vestuarios del Millenium Stadium y les dirá esto a sus hombres:
Buona notte, ragazzi. Os recuerdo los once jugadores que salen de inicio. Gigi en portería, atrás Sandro-Chiellini-Bonucci-Barzagli, Sami y Pjanic en el medio, Mandzu izquierda, Dani derecha, Dybala e Higuaín.
Recordad todo lo que hemos preparado. Intensità, concentrazione y ganar nuestros duelos. Desde el minuto 1 hasta el último segundo del descuento. Mucha, mucha concentración, ragazzi. Sabemos que son una squadra a la que vamos a sorprender, pero si dudamos un segundo, nos matan. Fundamental estar todo el partido al 100%. Pero que nadie dude que, si hacemos eso, vamos a ganar esta final. 
Hay que empezar con mucho ritmo para que no se sientan cómodos. En esos primeros minutos está la clave. Presión alta y agresiva, recuperación y velocidad. Que no les dé tiempo a sentirse dentro de la final, que se sientan superados. Dani y Alex, coordinaos para no perder el sitio pero muy atentos para ayudar al medio en la presión. Lo mismo para vosotros, Sami, Pjanic. Molto attento a Isco que vendrá a recibir, pero sobre todo vigilando la espalda para que no aparezca Karim entre líneas. Y si nos superan, corriendo a recuperar el sitio y defendemos juntos. Giorgio y Bonucci ganan tiempo y los demás llegamos a ayudar. Los esfuerzos no son negociables, menos en los primeros minutos.
En ese momento de desconcierto suyo la vamos a tener. Y después, giochiamo como sabemos Con balón, buscad el sector de Dani y Dybala. Kroos recupera más lento que Modric, y en cuanto salga Casemiro hay que atacar esa zona. Pero no la esperéis o Ramos se anticipará. Y si tenemos problemas para avanzar, Mandzu estará con Carvajal para buscarle la testa y ganamos segunda jugada.
È molto importante lo que hablamos el otro día. Ellos tendrán sus momentos de control porque son muy buenos y ahí defenderemos como mejor sabemos. Centrarán mucho, buscarán a Cristiano, la segunda jugada. Pero sabemos defenderlo. Somos élite en eso. Lo llevamos en la sangre. Gigi, Leo, Giorgio, Andrea. Sabéis lo que es, lo hemos conseguido muchas veces. Siamo italiani, cazzo. È hoy ganaremos como nos gusta hacerlo.
En esos momentos, con balón è fundamental romper su momentum con alguna posesión nuestra. Intentamos triangular con Dani para salir por abajo, con cabeza, pero si no funciona balón largo a Mandzu y al Pipa en el lato sinistro nuestro. Sin volvernos locos para correr hacia adelante, sino tener el balón con paciencia y no dejarles a ellos que se sientan controladores del juego. Intentad que no sea Ramos sino Varane quien salté a esos balones. Y lucha, batalla, segunda jugada y calidad en el último metro.
El que se crea que vamos a ganar esta final porque alguien nos debe algo se equivoca. Esto no funciona así. Si amas el fútbol, sabes que es injusto, cruel e insensible. Y nosotros vamos a ganarla jugando al calcio mejor que ellos. Con trabajo, concentración y compromiso. Llevamos mucho tiempo preparándonos para esto y ha llegado el momento. Salgamos ahí y venzamos como los verdaderos equipos, todos juntos.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com

La seguridad de los centrocampistas de La Liga

Si en el artículo anterior hablábamos de los mejores ladrones de los equipos de esta Liga Santander, en el presente análisis vamos a profundizar un poco más en esa estadística con una nueva tabla de @FutbolAvanzado. Porque, como siempre decimos, una de las mejores prácticas a la hora de analizar un dato es ir más allá del mismo, intentando entender por qué ocurre, con información adicional si es posible. Y con los magníficos datos que nos aporta nuestro compañero es imperdonable no hacerlo.
En este caso, vamos a hablar del balance de robos de los centrocampistas de nuestra Liga, y además lo pondremos en relación con los pases que son capaces de dar. Es decir, vamos a ver qué jugadores roban más balones de los que les roban y también veremos cuántos pases son capaces de dar antes de que se la vuelvan a robar. Porque a simple vista el gráfico puede asustar si no estás familiarizado con imágenes así, pero aquí estamos para simplificarlo y explicarlo.
Empezando por un análisis vertical, los jugadores que aparecen más arriba son aquellos que mejor balance tienen entre robos y balones que les roban. No sorprende, por tanto, ver en esas posiciones a Carlos Henrique Casemiro, que ya se destacó en el artículo anterior como el jugador más importante para su equipo a la hora de robar balones. Tampoco sorprenden otros nombres como Víctor Sánchez, Pedro Mosquera o Asier Illarramendi, aunque sí puede hacerlo un poco más la presencia de Ignacio Camacho, que no aparecía en los primeros puestos del anterior ranking. El centrocampista del Málaga roba cuatro balones más de los que le roban por partido, y pese a ello no concentra en exceso el número de robos total del equipo andaluz. Una buena noticia para los boquerones, que parecen tener a bastantes jugadores implicados en esa fase del juego.
Pero una gran utilidad que tiene este gráfico es mirar precisamente lo contrario. Ver los jugadores que más balones pierden en relación a los que recuperan. Un dato que no teníamos hasta ahora y donde brilla un malagueño: Isco Alarcón. El centrocampista blanco pierde casi cuatro balones más de los que roba por partido. Una cifra bastante elevada que por un lado explica el rol que se le pide en el Real Madrid, en una zona más orientada al último pase que a la continuidad, pero que no deja de ser negativa y parece coherente con la decisión de su técnico de no contar con él de forma continua.
Junto a Isco vemos a otros jugadores con perfiles similares, como es el caso de José Manuel Jurado y Dani Ceballos. Ellos son los jugadores de Espanyol y Betis a quienes sus compañeros les dan la pelota para que hagan algo diferente, por lo que suelen protagonizar más pérdidas que robos. Y sorprende ver en la zona cero a hombres como Koke o Modric, teóricos pilares de equipos potentes que sin embargo no consiguen aportar tantos robos como cabría esperar.
Pasando ahora al análisis horizontal, aquellos jugadores que se sitúen más a la derecha serán aquellos que más pases son capaces de dar antes de que les vuelvan a robar el balón. Y aquí hay un rey claro: Toni Kroos. El centrocampista alemán es capaz de dar hasta 65 pases antes de que le roben de nuevo el balón de sus pies, y si tenemos en cuenta que promedia 76 pases por partido, podemos ver cómo el rival apenas puede robarle uno en cada encuentro. Fiabilidad alemana en su máxima expresión, con mucho mérito si recordamos que no suele ejercer de mediocentro sino de “interior”.
Al centrocampista del Real Madrid le sigue otro genio en este arte como Sergio Busquets, y tras ellos aparecen grandes mediocentros como Bruno Soriano, Steven N’Zonzi, Marcelo Díaz o Dani García. Este último puede no gozar de un gran nombre en el panorama futbolístico, pero con decir que promedia 32 pases entre cada balón que le roban, superando a maestros en el arte de esconder la pelota como Asier Illarramendi, lo decimos todo.
Por último, para terminar de analizar esta estadística hay que poner en relación el eje vertical con el horizontal. Así obtenemos una medida que combina la capacidad de robar más balones de los que te roban, y además promediar el máximo de pases posibles entre cada robo. Una medida muy completa de la seguridad de los centrocampistas, que deben robar cuando son atacados pero no perderla cuando la tienen. Y aquí brilla todavía más el centrocampista del Eibar.
Kroos y Busquets al margen, que son los jugadores que mejor complementan su notable capacidad para robar balones con la distribución de juego, Dani García merece un reconocimiento innegable. Sus datos son una razón más para explicar la buena temporada del Eibar, que encuentra en él un jugador completo, capaz de realizar bastantes robos por partido y además ser seguro con el balón en los pies. Por eso hay que ensalzarlo. Más si cabe si añadimos el factor del estilo de juego del Eibar, que suele verticalizar con mayor frecuencia que Madrid y Barcelona al no cederles el balón sus rivales.
La solvencia de Bruno Soriano, la agresividad de Gabi Fernández, la poca capacidad de Fornals para ser mediocentro o el sorprendente balance negativo de robos de Roque Mesa. Éstos son sólo algunos de los datos que nos parecen interesantes, aclaratorios o llamativos. Pero hay tantos como puntos en la tabla y personas en este planeta. Así que esperamos vuestras opiniones para seguir debatiendo y entendiendo por qué los jugadores tienen esas cifras.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com

Sherlock Holmes y la conspiración arbitral

La pasada jornada 31 de La Liga Santander, el colegiado Gil Manzano anuló un gol legal al Málaga CF y no señaló un penalti a favor del FC Barcelona en el partido que enfrentaba a ambos en La Rosaleda. Que se equivocó no es cuestionable. Son dos errores objetivos porque las imágenes así lo demuestran. Son dos errores trascendentes porque influyen directamente en el resultado. Y aunque si preguntásemos a culés, madridistas o malaguistas nos dirían que esos no fueron los únicos errores arbitrales de ese partido, ése no es el debate que aquí nos interesa. Esos errores sirvieron para seguir alimentando la idea de una conspiración arbitral a favor de un equipo concreto. Al igual que ocurre cuando los errores se dan en partidos del Real Madrid, y que curiosamente no ocurre cuando se dan en partidos del Real Betis o del Getafe, por poner dos ejemplos. Una conspiración que suele cambiar de escudo cada semana pero que es coherente y está presente en nuestra realidad
La conspiración arbitral no es sólo una invención de los periódicos, la gente cree de verdad en ella
Para comprobar que la gente realmente cree en esa conspiración sólo hay que ver las portadas de los principales periódicos deportivos del país y sus cifras de ventas. No obstante, con el fin de ser lo más preciso posible en este artículo, decidí realizar una encuesta en Twitter. La pregunta que formulé era la siguiente: “¿Crees que los árbitros se equivocan por errores humanos o porque están influenciados?”. Las opciones, tres: “Son errores humanos”, “Ayudan al Real Madrid” y “Ayudan al FC Barcelona”. Y tras las tres horas que duró la encuesta, los resultados confirmaron mis sospechas. Con 460 votos, el 57% optó por las opciones que apoyaban la conspiración.
Pero, ¿por qué piensa la gente que los árbitros buscan favorecer al Real Madrid o al FC Barcelona? ¿Hay razones para creer en esa conspiración? Tras pensarlo mucho tiempo, creo que sí que hay razones para ello. Pero igual no son las que esperan.
Si existe una mayoría que cree en una conspiración arbitral es porque hay motivos para creer en ella, pero sobre todo, para querer creer en ella. Empezando por los primeros, el nivel actual de los árbitros españoles es relativamente bajo, con decisiones bastante cuestionables y que están sucediéndose con frecuencia esta temporada. Al igual que cuando un delantero falla muchas ocasiones se cuestiona su participación, cuando los árbitros se equivocan mucho se habla más de ellos. Con el agravante de que la gente piensa que ellos no deberían influir en el resultado y lo hacen. Porque, efectivamente, las decisiones arbitrales tienen la capacidad de influir en el resultado final de un partido. De hecho, la figura del árbitro está diseñada precisamente para que influya en el marcador, sólo que impartiendo justicia.
Tanto los medios como los clubes y las aficiones están día tras día hablando de aspectos relacionados con la conspiración. En función de quien hable probablemente cambie el escudo del club beneficiado, pero no hay día que no se hable de los méritos de Real Madrid o FC Barcelona como consecuencia de las ayudas arbitrales que reciben. Y como quien intenta remar en un río, la corriente hace que cada vez haya más gente que crea en ella por puro desgaste. Pero el verdadero problema es el otro: la gente quiere creer en la conspiración.
Es más fácil vivir pensando que existe una conspiración que al contrario
En la reciente serie de la BBC “Sherlock”, el detective privado más famoso del Reino Unido vio cómo su archienemigo Jim Moriarty utilizaba ese mismo problema como llave maestra de su plan malvado. Sherlock Holmes es un hombre brillante, agudo y muy arrogante. Por eso, para acabar con él, Moriarty ingenia una trama conspiranoica en la que le da razones a la gente para creer que es un farsante, que toda su inteligencia y reputación es fruto de casos falsos montados por él para brillar sobre los demás. Una mentira muy elaborada, argumentada y que el propio Sherlock no puede combatir porque se da cuenta de que la gente prefiere creer eso a la verdad. Por imposible que pueda sonar tal conspiración, prefieren creerla para sentir que ellos no son tan tontos como lo parecen en comparación con Sherlock. Su inteligencia no puede ser real, así que cuando tienen una excusa para creerlo les gusta hacerlo. Y lo mismo ocurre en nuestro caso.
La conspiración arbitral es una explicación plausible de lo que está ocurriendo, apoyada en hechos concretos que facilita la vida de la gente porque les libera de enfrentarse a una verdad incómoda: tu equipo ha perdido porque ha jugado al fútbol peor que el rival. Nada más. Siempre teniendo en cuenta que el fútbol, como casi todo en la vida, tiene un componente de azar donde entran muchos detalles. Entre ellos, el acierto arbitral. Pero la naturaleza humana nos empuja a buscar culpables fuera de nuestro radio de acción para quitarnos de encima la sensación de culpa, y ahí es donde encaja la conspiración.
Creyendo en esa conspiración nos podemos sentir más tranquilos y aliviados. Estaremos enfadados con el enemigo pero no con nosotros mismos, que es mucho peor porque sabes que la reacción tiene que venir de ti y hay un esfuerzo que realizar. Podremos estrechar más los lazos entre los damnificados para formar un grupo más unido porque nada une más que un enemigo común. Incluso nuestras discusiones se vuelven más entretenidas. Porque joder, mira cuántas veces se equivocan los árbitros en nuestra contra. Y mira cómo les ayudan a los otros. Normal que estemos así.
Los errores arbitrales son parte del azar que existe en el fútbol
Claro que los árbitros se equivocan. Ahora bien, estos errores no sólo son explicables por una conspiración masónica, sino también por la propia naturaleza humana. El arbitraje, como cualquier otra profesión realizada por personas, está sujeto al error humano. Un error que se incrementa con la presión, que en el caso de los árbitros es abrumadora. Porque si ya no es fácil decidir en cuestión de segundos si un jugador está o no en fuera de juego por dos centímetros cuando lo ves a veinte metros de distancia, todavía lo es más si se le recrimina el fallo con la intensidad actual. O interpretar si una mano ha sido voluntaria o no cuando ni la propia normativa parece tenerlo claro. Sin embargo, tanto gran parte de la prensa como las aficiones se empeñan en seguir complicando su labor inventando falsos tratos de favor que después aumentan la presión que soportan. Y es que además, el color de la camiseta suele viciar la mirada de quien la lleva, y los aficionados sólo ven parte de lo que les suman los árbitros pero todo lo que les restan. Como quien va al casino y se queja de que han salido diez números rojos y tres negros, pero con el agravante de que Real Madrid y FC Barcelona siempre tienen más fichas que los otros dieciocho equipos de La Liga.
Quizás una apuesta más firme por la tecnología facilitaría la labor arbitral: impartir justicia. Sólo hay que ver la tranquilidad con la que defienden un gol fantasma frente a las quejas del equipo rival y la tensión con la que enfrentan las mismas protestas en cualquier otra situación donde no cuentan con la seguridad absoluta de lo ocurrido. Aunque es curioso ver cómo aquellos que se quejan de los fallos no quieren introducir un sistema para evitarlos. No sería lo mismo, dicen. Tan entretenido, entiendo.
Y por supuesto, que tanto medios como clubes fomenten esta idea es normal. Está demostrado que los diarios consiguen más visitas con noticias llamativas que con análisis futbolísticos. Y no hay nada más llamativo que la rivalidad Madrid-Barcelona en clave conspiranoica. Pero también ambos clubes salen ganando en esta dualidad. Cuando es el Madrid quien está siendo perjudicado, la presión sobre el próximo árbitro para que no se vuelvan a equivocar en su contra aumentará. Y como ésta es una calle de doble sentido, lo mismo ocurrirá cuando sea en contra del FC Barcelona. El resultado final es que los árbitros sufren una mayor presión mediática cuando se equivocan en contra de cualquiera de ellos, por lo que psicológicamente supone un esfuerzo mucho mayor acertar en las decisiones que les involucren. La conspiración difícilmente desaparecerá desde estos focos.
Cuando decimos que la expulsión condicionó el partido, debemos decirlo con la misma naturalidad que cuando es el viento o el 0-1 quienes condicionaron el partido
La solución, por tanto, tiene que venir de los propios aficionados. Como siempre. Porque se podría crear una clasificación paralela donde se puntuara teniendo en cuenta estos errores. Pero entonces habría que crear una Comisión que recopilara esos errores, y después una Comisión de la Comisión para vigilar el acierto de esas interpretaciones, junto con una Comisión de la Comisión de la Comisión que controlara la objetividad de los anteriores. Una situación más propia de los Hermanos Marx que de un deporte serio.
Por tanto, nuestra única respuesta debe ser la calma. No entrar en ese círculo vicioso de quejas, presión arbitral y errores que existe actualmente, sino entender sus fallos como entendemos los del portero que se resbala. Con naturalidad y empatía. Porque un error arbitral sí puede condicionar el resultado de un partido, y no pasa nada por incluirlo en un análisis del mismo. Pero que eso no sirva como excusa para dejar el fútbol de lado, entrar en conspiraciones sinsentido ni hablar de escudos y colores. Pongamos nuestro granito de arena y disfrutemos del fútbol como se merece.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com

Los ladrones de La Liga

Hay muchos perfiles de especialistas en el fútbol. Los hay eléctricos para desbordar en banda, los hay rematadores para marcar ese gol que se resiste, los hay pacientes, los hay poderosos en el juego aéreo,… La verdad es que la lista podría seguir con muchas más cualidades, pero ahora sólo nos queremos centrar en una. Vamos a hablar de esos jugadores que destacan sin el balón en los pies porque su arte está en robárselo al rival. La llamada “escoba” del equipo. Los auténticos ladrones de esta Liga Santander.
Para entender esta estadística correctamente es importante puntualizar que el dato ofrecido es el porcentaje de robos realizados por cada jugador respecto del total de robos de su equipo. Es decir, esta estadística no tiene por qué coincidir con una lista donde aparezcan ordenados los jugadores que más robos realizan. Aquí lo importante es ver el impacto que tiene cada jugador en el total de robos de su equipo, entendiendo por tanto que a mayor porcentaje, más importancia tiene ese jugador en esta faceta defensiva en su equipo.
Una vez realizada la precisión y mostrada la tabla, aquel que lea en esta ocasión el título del artículo con ideas preconcebidas sobre quién será el jugador que más balones roba puede comprobar que tiene razón. Porque muchos pensamos en este tipo de especialistas y nos viene un nombre a la cabeza. Y aunque no siempre ocurre, en este caso Carlos Henrique Casemiro (21,67%) es tanto intuitiva como estadísticamente el primero de la lista. Un hecho que ensalza todavía más su labor en el equipo de Zidane y que explica en gran medida por qué siempre le termina alineando cuando está disponible. El brasileño roba más de 1 de cada 5 balones de todos los que roba el Real Madrid, por lo que su ausencia tendría un impacto directo en el desempeño defensivo del conjunto blanco.
A muy poca distancia le sigue otro mediocentro, aunque con una cabeza más fría. Asier Illarramendi (20,56%) ocupa el segundo puesto de esta lista y lo hace para desmentir ese mito de que los ladrones no pueden tener buen toque de pelota. Si bien el sistema de la Real Sociedad y su juego le colocan en una gran posición para sumar robos, aparecer el segundo en esta lista no puede explicarse sólo por ese hecho y debemos de otorgarle el mérito que le corresponde al de Mutriku. Si su año está siendo sensacional, es por datos como éste.
En tercer lugar aparece un nombre que desde luego no entraría en las quinielas para protagonizar este tipo de listas. Rubén Vezo (20,52%), el central cedido esta temporada al Granada CF, parece no estar desempeñándose mal en este arte y ser un plus defensivo para un equipo que no tiene demasiados. Pero decimos parece porque hasta a nosotros nos está costando descifrar el significado exacto de esta cifra, por lo que os animamos a todos a que compartáis con nosotros vuestra explicación para el “Caso Vezo”. Porque una cifra así debería, por lo menos, haberle hecho destacar más en un equipo donde no hay demasiado brillo futbolístico. Y no creemos que así haya sido.
Víctor Sánchez (19,88%), Pedro Mosquera (19,52%), el cada vez más completo Marcos Llorente (19%), Martín Petros (18,59%),… Hay grandes individualidades en los primeros puestos de esta lista. En algunas ocasiones el hecho de que un solo jugador concentre tantos de los robos del equipo no tienen por qué ser sólo una buena noticia individual, sino más bien un síntoma de que el resto no está sumando todo lo que debería en esta faceta. Pero desde luego, sí es innegable que como individualidades son dignas de elogiar. Y hay otros hechos curiosos en esta listas también dignos de mención.
Llama la atención cuando hay varios jugadores de un mismo equipo en los puestos altos de listas así, ya que este hecho puede acentuar la dependencia de dichos equipos sobre estos jugadores. Así ocurre en varios casos, como Víctor Sánchez y Javi López (36,24%) en el Espanyol, Asier Illarramendi y David Zurutuza (37,21%) en la Real Sociedad, o el todavía más llamativo caso de Diego Rico, Rubén Pérez y Unai Bustinza (50,82%) en el Leganés CF, donde entre tres jugadores concentran más de la mitad de los robos de todo el equipo.
Y al igual que hay que destacar las presencias, también son llamativas las ausencias. No nos referimos tanto al hecho de que no aparezcan nombres como Gerard Piqué, Toni Kroos o Steven N’Zonzi. Hablamos de la poca presencia de alguno de los equipos de La Liga. Así, equipos con sistemas defensivos sólidos como el Villarreal, y otros más orientados a la presión alta como el Celta de Vigo, la UD Las Palmas o el FC Barcelona parecen distribuir de forma más equitativa los robos entre sus jugadores. Probablemente, este hecho se explique por el número de zonas activadas para presionar y robar el balón. Es decir, hablando de los dos extremos, el Villarreal involucra a muchas piezas en la fase defensiva dentro de su propio campo para cimentar esa solidez, y los otros tres equipos ejercen presión en muchas zonas diferentes del campo, por lo que también involucran a muchos jugadores de una forma diferente. Pero ésta es sólo mi interpretación.
Como en los anteriores artículos de esta serie, este análisis nos enseña que podemos estar percibiendo la realidad con muy diferentes visiones, pero que siempre es útil cotejar esas opiniones con lo que reflejan los datos objetivos. De ese cotejo que cada uno realicemos saldrán nuestras propias conclusiones, como las que aquí he expuesto en mi caso, y después siempre merece la pena debatir, poner en común y enriquecernos mutuamente. Sólo así conseguiremos acercarnos todo lo posible a la auténtica realidad.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com

La defensa de la portería en La Liga

Sí, los goles son la salsa del fútbol. Pero si en este magnífico deporte gana el que marca más goles que su rival, es porque tienes que conseguir dos cosas: marcar gol y evitar que te marquen. Y en este último arte no todos los equipos son igual de diestros.
En el presente artículo vamos a analizar la estadística del número de tiros necesarios para hacerle un gol a cada equipo de La Liga. Una estadística íntimamente vinculada con la publicada en el primer artículo de esta sección, “Pases necesarios para crear una ocasión a cada equipo de La Liga”, y que nos servirá para mostrar otro de los argumentos que esperamos poder reproducir con continuidad aquí: las estadísticas sirven mejor para explicar la realidad cuando se relacionan unas con otras. Así que vamos a ello.
Como ya vaticinamos en el anterior artículo, el Villarreal debía de estar haciendo las cosas bastante bien para defender su portería si recibe tan pocos goles pese a no exigir más que la media a sus rivales en términos de generación de ocasiones. Y efectivamente, se coloca el primero en esta clasificación tanto en el primer tramo de la misma (15,20 tiros del rival por gol recibido) como en el segundo (20,40). De hecho, es necesario destacar la abusiva diferencia de ese segundo dato, que supone hasta un 43% (!!) más que el segundo de esta tabla. Y si tenemos en cuenta que el Villarreal concede 12,7 disparos a sus rivales por partido, sale a casi un gol encajado cada dos partidos. Una barbaridad de estadística que merece un bravo.
A los amarillos les sigue el Atlético de Madrid en segundo lugar (12,27 y 14,25), demostrando así que pueden no estar tan bien como otros años en la parcela defensiva pero que la esencia no se olvida. Y en los siguientes puestos la tabla varía del primer tramo al segundo. No extraña ver ahí al Deportivo Alavés, que especialmente al principio de la temporada era una roca atrás (12,24). Aunque sí puede hacerlo el ver al FC Barcelona, que pese a su irregular momento de forma ha sido sexto (8,87) y cuarto (12,70) respectivamente. Y puede sorprender porque esta irregularidad tiene especial trascendencia en la parcela defensiva. Pero el dato es el que es, y personalmente lo achaco al magnífico momento de forma de Marc André ter Stegen, así como a un factor de precipitación en la mente del rival, que últimamente está viendo tan clara la oportunidad de marcarle un gol al FC Barcelona que cuando llega se acelera y no siempre toma la mejor decisión.
Por la parte de abajo, Leganés (5,76) y Valencia (6,19) fueron quienes empezaron más flojos en este aspecto. En Mestalla pueden dar buena fe de ello. Y son Osasuna (4,58) y Málaga (5,96) quienes han sufrido más en la segunda mitad para evitar que los disparos se traduzcan en goles. Datos muy duros para las aspiraciones de ambos si tenemos en cuenta que los navarros conceden una media de 12,8 tiros al rival por partido y los andaluces 11,1. Es decir, de partida en Málaga saben que según las estadísticas recibirán casi dos goles por partido, y en Osasuna casi tres. Datos que explican sus respectivas situaciones en La Liga, donde el Málaga está sufriendo mucho en la segunda vuelta y el Osasuna no consigue levantar el vuelo.
 Villarreal y Sevilla son quienes más mejoraron en este aspecto
Pero si hay un dato interesante que se puede extraer de esta estadística es la comparativa entre ambos tramos de la competición. Ver quién está mejorando con el paso de las jornadas y quién ha reculado. Y son pocos los que mantienen constantes sus cifras.
Respecto a los que sonríen, hay que hablar de los ya mencionados Villarreal, FC Barcelona y Leganés, pero también del Sevilla (de 7,30 ha pasado a 13,71). Los de Nervión mostraron un pico de forma entre diciembre y febrero que se ve reflejado en este dato, complicando mucho a sus rivales el acceso a posiciones de disparo francas, aunque probablemente esta cifra disminuya si tenemos en cuenta sólo los partidos de marzo, donde están sufriendo más en términos generales. Otros como Valencia (de 6,19 a 8,28) o Celta de Vigo (de 6,77 a 8,63) también podrían considerar que han mejorado.
Y por el lado contrario, los equipos que más han empeorado en este aspecto son claramente el Real Madrid (de 11,25 a 7,38) y el ya comentado Málaga. Desde luego, este dato no ayuda a Keylor Navas en el debate de la portería del conjunto blanco al reflejar de forma fehaciente el descenso en sus prestaciones, pero no es un dato que sólo se explique por el costarricense. El conjunto de Zidane se está mostrando menos sólido que al principio de la temporada y eso facilita las situaciones de disparo de sus rivales desde posiciones más cómodas, ya sea por la mala coordinación de la línea defensiva o por los espacios que encuentran gracias al exceso de amplitud del equipo.
Como veis, combinando el análisis de esta estadística con la media de disparos que concede cada equipo por partido y el número de pases que necesitan los rivales para generarles ocasiones se puede conseguir una imagen bastante completa y veraz de la consistencia defensiva de cada equipo de La Liga. Y más adelante nos animaremos a profundizar todavía más en el análisis de equipos individuales a través de los datos. Hasta entonces, seguiremos con el análisis de las siempre curiosas e interesantes estadísticas de @FutbolAvanzado, y esperando vuestras opiniones para seguir contrastando las nuestras. Entre todos conseguiremos entender mejor el fútbol. Estamos convencidos.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com