Si en el artículo anterior hablábamos de los mejores ladrones de los equipos de esta Liga Santander, en el presente análisis vamos a profundizar un poco más en esa estadística con una nueva tabla de @FutbolAvanzado. Porque, como siempre decimos, una de las mejores prácticas a la hora de analizar un dato es ir más allá del mismo, intentando entender por qué ocurre, con información adicional si es posible. Y con los magníficos datos que nos aporta nuestro compañero es imperdonable no hacerlo.
En este caso, vamos a hablar del balance de robos de los centrocampistas de nuestra Liga, y además lo pondremos en relación con los pases que son capaces de dar. Es decir, vamos a ver qué jugadores roban más balones de los que les roban y también veremos cuántos pases son capaces de dar antes de que se la vuelvan a robar. Porque a simple vista el gráfico puede asustar si no estás familiarizado con imágenes así, pero aquí estamos para simplificarlo y explicarlo.
Empezando por un análisis vertical, los jugadores que aparecen más arriba son aquellos que mejor balance tienen entre robos y balones que les roban. No sorprende, por tanto, ver en esas posiciones a Carlos Henrique Casemiro, que ya se destacó en el artículo anterior como el jugador más importante para su equipo a la hora de robar balones. Tampoco sorprenden otros nombres como Víctor Sánchez, Pedro Mosquera o Asier Illarramendi, aunque sí puede hacerlo un poco más la presencia de Ignacio Camacho, que no aparecía en los primeros puestos del anterior ranking. El centrocampista del Málaga roba cuatro balones más de los que le roban por partido, y pese a ello no concentra en exceso el número de robos total del equipo andaluz. Una buena noticia para los boquerones, que parecen tener a bastantes jugadores implicados en esa fase del juego.
Pero una gran utilidad que tiene este gráfico es mirar precisamente lo contrario. Ver los jugadores que más balones pierden en relación a los que recuperan. Un dato que no teníamos hasta ahora y donde brilla un malagueño: Isco Alarcón. El centrocampista blanco pierde casi cuatro balones más de los que roba por partido. Una cifra bastante elevada que por un lado explica el rol que se le pide en el Real Madrid, en una zona más orientada al último pase que a la continuidad, pero que no deja de ser negativa y parece coherente con la decisión de su técnico de no contar con él de forma continua.
Junto a Isco vemos a otros jugadores con perfiles similares, como es el caso de José Manuel Jurado y Dani Ceballos. Ellos son los jugadores de Espanyol y Betis a quienes sus compañeros les dan la pelota para que hagan algo diferente, por lo que suelen protagonizar más pérdidas que robos. Y sorprende ver en la zona cero a hombres como Koke o Modric, teóricos pilares de equipos potentes que sin embargo no consiguen aportar tantos robos como cabría esperar.
Pasando ahora al análisis horizontal, aquellos jugadores que se sitúen más a la derecha serán aquellos que más pases son capaces de dar antes de que les vuelvan a robar el balón. Y aquí hay un rey claro: Toni Kroos. El centrocampista alemán es capaz de dar hasta 65 pases antes de que le roben de nuevo el balón de sus pies, y si tenemos en cuenta que promedia 76 pases por partido, podemos ver cómo el rival apenas puede robarle uno en cada encuentro. Fiabilidad alemana en su máxima expresión, con mucho mérito si recordamos que no suele ejercer de mediocentro sino de “interior”.
Al centrocampista del Real Madrid le sigue otro genio en este arte como Sergio Busquets, y tras ellos aparecen grandes mediocentros como Bruno Soriano, Steven N’Zonzi, Marcelo Díaz o Dani García. Este último puede no gozar de un gran nombre en el panorama futbolístico, pero con decir que promedia 32 pases entre cada balón que le roban, superando a maestros en el arte de esconder la pelota como Asier Illarramendi, lo decimos todo.
Por último, para terminar de analizar esta estadística hay que poner en relación el eje vertical con el horizontal. Así obtenemos una medida que combina la capacidad de robar más balones de los que te roban, y además promediar el máximo de pases posibles entre cada robo. Una medida muy completa de la seguridad de los centrocampistas, que deben robar cuando son atacados pero no perderla cuando la tienen. Y aquí brilla todavía más el centrocampista del Eibar.
Kroos y Busquets al margen, que son los jugadores que mejor complementan su notable capacidad para robar balones con la distribución de juego, Dani García merece un reconocimiento innegable. Sus datos son una razón más para explicar la buena temporada del Eibar, que encuentra en él un jugador completo, capaz de realizar bastantes robos por partido y además ser seguro con el balón en los pies. Por eso hay que ensalzarlo. Más si cabe si añadimos el factor del estilo de juego del Eibar, que suele verticalizar con mayor frecuencia que Madrid y Barcelona al no cederles el balón sus rivales.
La solvencia de Bruno Soriano, la agresividad de Gabi Fernández, la poca capacidad de Fornals para ser mediocentro o el sorprendente balance negativo de robos de Roque Mesa. Éstos son sólo algunos de los datos que nos parecen interesantes, aclaratorios o llamativos. Pero hay tantos como puntos en la tabla y personas en este planeta. Así que esperamos vuestras opiniones para seguir debatiendo y entendiendo por qué los jugadores tienen esas cifras.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com

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