La jornada seis de la presente Liga BBVA, el Villarreal tocó el
cielo consiguiendo ser por primera vez en su historia líder de la Primera
División española. Cinco victorias y un empate, con doce goles a favor y tan sólo
cuatro en contra fueron los culpables de tal hazaña, que además se veía
reflejada en el sempiterno fútbol castellonense ejecutado con una maestría y
eficacia inconcebible a esas alturas de la temporada. Mañana, en la jornada
catorce, el Villarreal se enfrentará como sexto clasificado al Rayo Vallecano
en el Madrigal. La realidad ha pegado fuerte al conjunto de Marcelino.
En siete
jornadas, el Villarreal sólo ha conseguido marcar cuatro goles
Si el juego combinativo amarillo se llevaba las portadas durante
el pico de forma de los de Marcelino, la solidez defensiva se consolidó como el
pilar que les permitía competir a ese nivel. Así, cuando la chispa de los
goleadores se ha interrumpido en estas jornadas, ha sido el sistema defensivo
el que brillaba y sostenía al equipo en los puestos altos de la tabla. Pero en
el fútbol, si el balón no entra en la portería contraria, tarde o temprano
terminará en la tuya, y así ha ocurrido en el Madrigal. Lesiones, rotaciones, y
la baja forma individual de algunos jugadores entraban en los planes iniciales
del equipo, pero han sido más duros de lo esperado para la afición dado el
éxito inicial. Los jugadores, que aún son jóvenes en su mayoría, intentaron
corresponder su ilusión sin éxito, aupados por Bruno, Mario y un Soldado
estelar. El fútbol que ha demostrado el valenciano, con sus movimientos y su
influencia en el juego del equipo, merece consideración aparte.
No hay que perder la perspectiva. Marcelino tiene en sus manos un
proyecto que tiene cimientos sólidos, pero remates frescos que necesitan tiempo
para consolidar la idea del equipo. No en vano la defensa, que no ha cambiado
ni uno sólo de sus miembros –a excepción de Alphonse Aréola-, ha sido la línea
más fiable del conjunto amarillo, y pese a los resultados iniciales, el tiempo
ha demostrado que el último tercio aún necesita trabajo. El compañero de
Soldado en la doble punta, el de Bruno en la medular, y decidir si la apuesta
en bandas debe ser para Samu Castillejo, Nahuel o Denis, son por ahora los
mayores interrogantes del equipo, que gracias a los puntos conseguidos han
tenido el margen necesario para haber evolucionado desde la pretemporada. La
afición lamentará seguro no haberse codeado más tiempo con la élite, pero al
final de la temporada apreciarán el valor de ese colchón competitivo.
El conjunto
amarillo afrontará el partido del domingo inmerso en una pequeña crisis de
resultados
Este domingo, a las 16:00, el Rayo Vallecano de Paco Jémez
visitará el fortín amarillo con una lucha parecida por conseguir sacar adelante
un nuevo proyecto. Un equipo con una idea muy firme sobre el fútbol que quiere
jugar, y que tradicionalmente ha sabido interpretar bien Marcelino. Pese a la
última visita al estadio de Vallecas, donde la
Franja se supo imponer por dos goles a cero, el Villarreal promedia 3 goles
a favor en sus últimos cinco encuentros contra los madrileños. Veremos si en
esta ocasión, el Madrigal podrá ver cómo sus jugadores se han reconciliado con
el gol definitivamente tras los dos tantos anotados en Copa del Rey, o en
cambio es el Rayo quien ha conseguido cambiar la inercia de estos
enfrentamientos. Lo que sí os puedo asegurar es que el duelo entre Marcelino
García Toral y Paco Jémez es garantía de espectáculo.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com