jueves, 7 de agosto de 2014

Tres palos y ¿dos porteros?

Fíjense bien si los porteros somos distintos a los demás, que hasta vamos vestidos diferentes.

Mono Burgos, ex-portero del Atlético de Madrid

4-2-3-1, 4-4-2, 4-3-3 con falso nueve,… son esquemas más que repetidos por entrenadores y aficionados de las distintas formas de jugar al fútbol. Pero, ¿no echáis algo de menos?

Exacto, sumas esos números y te sale 10. El portero es una especie futbolística tan distinta del resto de jugadores que muchas veces hasta nos olvidamos de ponerlo en el esquema. Tienen una personalidad muy marcada e históricamente han tenido que aguantar muy poca competencia interna, entendida como competencia dentro del club.

Pero, desde hace poco, el caso de Iker y Diego ha hecho preguntarse a todo el mundo del fútbol sobre qué es mejor: ¿un solo portero que se sepa titular, o dos porteros luchando por ella?

Pues bien, para mí la respuesta no tiene nada que ver con el fútbol.

La competencia nunca es mala. Obliga a esforzarse al máximo, porque sabes que si no lo haces, tu rival sí lo hará y te quedarás en la banqueta. Pero también tiene una vertiente negativa: genera tensiones. Tensión por el miedo a perder tu puesto, tensión porque a tu rival le favorecen sin motivo, tensión porque te vigilan muy de cerca, etc.

En un equipo de fútbol de amigos de la tercera regional aragonesa, estas tensiones como mucho te hacen dormir mal una noche al año. Pero si hablamos de equipos de Primera División, la cosa cambia. Y ni os cuento en un equipo en el que los peinados de Cristiano abren portadas. Por eso el fútbol cada vez se está abriendo más a la psicología, porque no todas las personas son capaces de llevar semejante peso mediático sobre sus hombros.

Es con esas tensiones cuando nos desviamos del fútbol. Lo normal sería poner a quien pare más, o al que mejor encaje en el perfil de portero del entrenador, pero eso no es así. Nace en todos una necesidad de justificar sus actuaciones y decisiones ante los demás que provoca decisiones políticas que acaban perjudicando al club y a los propios porteros.

Por eso, creo que para tener dos porteros al máximo nivel en la plantilla lo importante es cómo se llevan entre ellos, y su relación con el entrenador. El factor humano. Ese es mi factor diferencial para responder a la pregunta.

Si se llevan bien entre ellos, el entrenador es cercano y, en resumen, consiguen minimizar todas las tensiones que se generan, casos como el de Iker y Diego podrían ser útiles para el equipo. En caso contrario, lo mejor para todos será que uno de los dos se marche.



Z

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