“Con este fichaje,
todo el país se hizo del Real Madrid.”
Florentino Pérez,
presidente del Real Madrid, al presentar a James Rodríguez
El mercado de fichajes 2014/15 ha
echado el cierre hasta navidades, y no ha dejado indiferente a nadie. Fichajes,
cesiones, y otras mil historias se han dado cita estos días, que voy a intentar
resumir en unas líneas junto con la impresión que me ha dejado.
Cuando intentamos analizar el
mercado de fichajes, paradójicamente, no podemos hacerlo exclusivamente desde
el punto de vista futbolístico. Aunque pensemos que los clubes siempre tienen
en cuenta lo mejor para sus plantillas a la hora de fichar, cada año me convence
de que eso es más bien una utopía. Por ello distingo los movimientos intra fútbol de los extra fútbol.
Hablando de los primeros, este
verano hemos podido ver grandes reconstrucciones como la del Rayo Vallecano –en
mi opinión, el mejor en este mercado en la relación calidad/precio de sus
fichajes-, con hasta 17 caras nuevas, o del Córdoba con 16. Equipos cuyos movimientos
estaban motivados únicamente por lo que sus necesidades les dictaban, como el
Bayern de Munich al fichar a Benatia tras la grave lesión de Javi
Martínez.
Jugadores que buscan continuar progresando en su carrera como Thorgan
Hazard
en su cambio Zulte-Monchengladbach. Y todo ello por no hablar de la expresión
más pura de lo que podría ser el mercado de fichajes: el Oporto de Lopetegui.
Pero los movimientos extra fútbol también están ahí. De
hecho, la impresión principal que me ha dejado este mercado es que cada vez
explican un porcentaje mayor de los movimientos realizados año tras año.
El mejor ejemplo es el fichaje de
James
Rodríguez por el Real Madrid. Con el MP más que cubierto con Di
María e Isco, el Mundial dio una oportunidad que a los ojos de Florentino
no podía dejar escapar. Fichar a James era fichar a la nueva estrella
del Mundial, a la revelación futbolística del 2014, a la estrella de
Colombia. La publicidad, las camisetas y todo el marketing madridista abierto a
un mercado nuevo como el colombiano amortizaban el fichaje por sí sólos. Seguro
que si le preguntáramos a Carletto también habría escogido, sin
dudar, forzar la marcha de su mejor jugador la pasada temporada para fichar a
un jugador aún por consolidar y por encajar en su esquema. Seguro.
Y ha habido muchos más casos. Los
más sonados podrían ser el del Manchester United al fichar a Falcao
en el último momento cuando su verdadero problema reside en la zona defensiva y
en la salida de balón por el centro, o el de Negredo fichando por el
Valencia cuando el DC del 1-4-3-3 estaba muy bien cubierto con Alcácer
y Rodrigo.
Tras todo esto, hay una cosa que
me queda clara: el fútbol no es sólo fútbol. El fútbol es deporte, pero también
es dinero. Es negocio. Es ilusión. Es pasión. Como decía Bill Shankly, el fútbol
no es cosa de vida o muerte, es mucho más que eso.
Z
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