“No somos como otros clubes que pueden gastar fortunas en bienes probados. En el Manchester United
invertimos en jugadores que estarán en el club por mucho tiempo, que
forman el carácter de este club y la pasión en nuestros aficionados.”
Sir Alex Ferguson,
ex-entrenador del Manchester United
Sir Alex Ferguson ha sido
una figura histórica en el Manchester United, y desde luego lo será para
siempre. Pero su leyenda la están haciendo aún mayor sus sucesores. Aunque fue
él mismo quien eligió a su primer, y en teoría definitivo sucesor, David
Moyes, su historia ya la conocemos todos y no pudo ser peor para un
club que hacía gala de respetar a sus entrenadores con proyectos a largo plazo.
Es ahí cuando la directiva se ve en una difícil situación, y surge la figura de
Louis
Van Gaal como remedio para los males del club.
Louis encajaba
perfectamente en el perfil que se buscaba tras el fracaso de Moyes:
con experiencia, un entrenador que enseñe, le guste trabajar la cantera y que
pueda prosperar un proyecto a medio/largo plazo. Y tras ver su fantástico
trabajo con Holanda en el Mundial, en Old Trafford ya se frotaban las manos de
lo que se les venía encima entre el esfuerzo económico del club en fichajes y
el nuevo entrenador. Probablemente ni el más escéptico se imaginaba todas las
dudas que se mantendrían tras el comienzo de liga.
Tácticamente, la mayor aportación
de Van
Gaal ha sido su 1-3-4-1-2. Con la selección holandesa tuvo muy buenos
resultados jugando con tres centrales, y no fue al único equipo al que le
funcionó en el Mundial. Estaba de moda, y en la pretemporada también funcionó
muy bien, pero llegó la competición oficial y todo cambió.
Este esquema está pensado para un
fin: ganar el partido arriba con una línea de presión muy alta al acumular más
hombres en campo contrario y una estrategia muy ofensiva. Pero curiosamente, en
el Mundial el esquema funcionaba cuando se usaba del modo contrario: estar bien
replegado atrás con defensa de cinco y salir rápido a la contra. Incluso a la Holanda de Van
Gaal le funcionaba de esta manera. Entonces, ¿cuál es el problema? El
problema es que para los aficionados el esquema es el mismo porque lo que ven
es lo llamativo, tener tres centrales, pero en verdad lo que jugaba Holanda y
se jugó en el Mundial era un 1-5-3-2, y es un esquema que funciona y se gana
desde la defensa.
Pues bien, ni Old Trafford ni sus
jugadores están pensados para jugar a la defensiva.
Jugando contra el Madrid en
pretemporada el equipo funcionaba porque era normal jugarles a la contra, y el
aficionado estaba encantado con el esquema, pero al Swansea, al Sunderland y al
Burnley no puedes hacerles eso. El equipo se ve con la necesidad de buscar el
dominio del partido a través de la posesión de balón, y así lo hace, pero tocan
y tocan y la creatividad que se espera en tres cuartas partes a Rooney,
Mata
y compañía no aparece, mientras que la fragilidad defensiva del equipo sí lo ha
hecho. Los carrileros están desubicados porque entienden que son los extremos
del equipo, pero además también parte decisiva de la defensa, no como en el
Mundial cuando eran los laterales del equipo, y si podían subían a ayudar a su
equipo en ataque. No en vano los entrenadores siempre dicen que en un partido de
11 defensas contra 11 atacantes ellos siempre apostaran porque ganaran los
defensas.
Y si encima tus tres centrales no
son nada del otro mundo, el desastre está servido. Así que la solución fue
revolucionar el mercado con las llegadas de Di María, Blind
y Falcao.
Quién se lo iba a decir al bueno de Ferggie hace un tiempo… Ahora solo
queda encajar las piezas del puzzle para que juntas puedan devolver a este club
a donde le corresponde, a lo más alto de la clasificación.
Y para ello, si Louis quiere
mantener su arriesgada apuesta con su esquema, nuestra sugerencia es la que
mostramos más abajo. Con Blind en el medio y Rojo
de central para darle más seguridad, Shaw cuando se recupere en banda
para que tanto él como Valencia recuerden que antes de nada
deben defender, y después sorprender con las subidas, Di María creando peligro
en 3/4 partes del campo ayudado por Rooney que no podía faltar en el
once. Así al menos no perderían tanto el equilibrio y las transiciones serían menos
bruscas.
No obstante, nuestra apuesta
personal es el segundo esquema, con el que evitaría el desequilibrio que tiene
ahora mismo, colocaría a Di María en donde mejor rinde, y a Rooney
de diez por detrás de sus dos rematadores Van Persie y Falcao. Además con una
defensa a nuestro entender más sólida y con buena salida de balón por los lados
y por el centro al contactar con Blind y Ander.
Dicho esto,
sólo nos queda desearle toda la suerte a un señor de los pies a la cabeza como
es Don
Louis Van Gaal, que seguro que le traerá grandes noches a los red devils, y a los aficionados del
fútbol en general.
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