Hay veces que para que el colectivo avance, tú tienes que dar un
paso hacia atrás. En el fútbol, esta realidad se suele materializar como una
situación en la que un jugador que era titular, debe asumir su nuevo rol en el
equipo en beneficio del grupo, y pasar a estar más tiempo del que querría al
lado de su técnico en el banquillo. En todos los equipos ocurre con más o menos
asiduidad. Pero hay otra forma de que esto suceda. Un proceso que, por su
propia exclusividad, se da menos a menudo, pero que se debe valorar como se
merece, y que está viviendo en sus carnes Víctor Pérez Machín esta temporada.
Hablo de renunciar a tu rol y a tus números, cediendo los focos, para sumar donde
el conjunto verdaderamente te necesita: en salida de balón.
Tras diecisiete jornadas de liga, Vitolo no ha sido capaz de
anotar un solo gol ni de repartir una asistencia.
Durante el verano, los vítores al trabajo de Monchi fueron una
constante en cualquier operación que se cerraba. Pasaban los días y todos
esperábamos a ver con qué noticia nos sorprendería de nuevo el director
deportivo más famoso de España, para ir formando una plantilla que estuviera a
la altura del reto que habían conseguido aceptar. Los nombres de la misma
apuntaban a superarlo, pero desde los primeros partidos se entrevió que había
un problema no tan sencillo de resolver con estos jugadores. La fluidez de
pelota no aparecía, y aunque todas las líneas estaban más o menos implicadas,
un nombre apareció como responsable: Steven N’Zonzi. ¿Habría fallado Monchi al
valorarlo? ¿Sería el error haber buscado un jugador de ese perfil para un
puesto y un plan que parecían pedir otro? Pasaban los partidos y no quedaba
clara la respuesta a estas preguntas, ni la alternativa Khron-Delhi parecía
poder sacar a Unai del aprieto. Además, la lesión de Banega y las incógnitas que
suponían los sustitutos de Bacca tampoco sumaban. El Sevilla no era capaz de
sacar el balón con la fluidez que quería su entrenador, y siendo que en su
cabeza estaba la idea de formar un equipo más protagonista con la posesión, el
bajón anímico fue imparable.
Lejos de ser una solución a largo plazo, en esa situación emergió
un recurso que ya estaba ahí la pasada campaña. Si los jugadores que ocupaban
el tercio central del terreno –centrocampistas y centrales- no conseguían
superar las líneas de presión del rival, él lo haría desde la banda. Las
conducciones de Vitolo fueron el primer recurso verdaderamente eficaz del
Sevilla de Unai Emery esta temporada para llevar el balón desde la defensa
hasta el borde del área. A esas alturas de la misma, tampoco necesitó retrasar
mucho su posición para hacerlas, pues el equipo sufría atrás y se pasaba gran
parte del tiempo en las inmediaciones de su portería sin formar parte del plan.
Tan sólo tenía que conseguir entrar en contacto con el esférico, dar tal vez
una pared con un compañero bien posicionado, y su zancada y excelente control
de balón se encargaban del resto para sacar al equipo de ahí. Un recurso
impagable en la situación en la que se encontraban los sevillistas, pero que
también mostraba una desventaja al vaciar de jugadores la posición que debería
ocupar Vitolo en el extremo derecho. Gameiro fue quien mejor entendió la
situación, tirando desmarques a la espalda de un lateral generalmente
adelantado para vigilar al canario, y haciendo daño con su movilidad. Pero ni
lo explotaba con la eficiencia del mejor Vitolo, ni compensaba siempre vaciar
tanto el área.
Como el plan de Emery es recurrente en sus años en Sevilla,
conviene ahora echar la mirada atrás para ver en qué contexto se veía al mejor
Vitolo. La temporada pasada también siguió un guión muy de Unai con un bajón de
rendimiento al principio que se solventó en invierno para dar paso a un equipo
sin apenas rival. Y en ese calendario invernal que tan bien resolvió el
conjunto sevillista, el canario dejó varias actuaciones en la cúspide de su
carrera. Vitolo mostró sus mejores cifras con un lateral más conservador a su
lado como Diogo Figueiras. Fue con él cuando asaltó Borussia Park para seguir
avanzando en la Europa League, y también sería con el portugués con quien
destrozó al Deportivo de la Coruña al contragolpe en Riazor la pasada campaña.
Con un lateral de su corte, Unai tenía en Vitolo un arma letal en las
transiciones que se podía dedicar a correr y desbordar en su extremo, apoyado
también en un plan que no necesitaba tanto de sus conducciones para superar las
líneas enemigas. Después con Coke, y sobre todo con Aleix Vidal, dejar el
carril para sus subidas era una opción ganadora que el técnico no dudó en
explotar, con lo que vimos de nuevo a un Víctor Machín más interior y creador.
Ambas versiones del canario eran útiles para el equipo, pero una destaca sobre
la otra en su participación directa en los goles.
Así llegamos al punto actual del Sevilla. A fecha de la redacción
de este artículo, el equipo no ha encontrado su arma definitiva para asentarse
en campo contrario, y las aportaciones de Vitolo al respecto son un recurso lo
suficientemente efectivo como para no poder renunciar a él. Además, la
irrupción de un lateral tan ofensivo como Mariano ha servido a Unai para cubrir
las carencias ofensivas del equipo en esa parcela que el canario vacía con sus
contribuciones a la salida y la creación. De hecho, su calidad en los centros
casa muy bien con un delantero como Fernando Llorente, o con Iborra llegando
mucho al área, y la marcha de Carlos Bacca hace que la mejor combinación que
tiene el canario no se eche tanto de menos. Seguro que él mismo es el primero
que anhela su versión más decisiva en la portería contraria, y quien sabe si
ahora que llegamos a fechas invernales el equipo se reencontrará con sí mismo y
solventará los problemas en el medio que ha ido arrastrando hasta ahora.
Pero, por seguro, el equipo estará agradeciendo mucho más su
contribución actual, a todas luces necesaria, que los goles que podría haber
anotado si se desentendiera más de estas tareas. Una labor muy importante para
minimizar en la medida de lo posible el mal rendimiento del conjunto hispalense
hasta la fecha, y que merece el broche del gol y la asistencia para que la
opinión pública también valore la temporada de Vitolo como merece.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com
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