viernes, 5 de agosto de 2016

La incomprendida dictadura del clic

Cuántos de nosotros nos habremos quejado amargamente de la situación del periodismo deportivo actual sin obtener solución alguna. No hay día en el que no nos llevemos las manos a la cabeza porque una noticia como “Cristiano Ronaldo lanza un micrófono” ocupa el triple de minutos en los medios que pensar en los fallos de España en su partido frente a Croacia. Se recompensa al que dice que Casillas es mejor portero que De Gea porque ha visto la repetición de la parada a Robben y de ese instante de 2010 es capaz de inferir que para las pocas ocasiones que recibirá España, Íker las resuelve mejor. Y cuantos más decibelios utilice, más razón tendrá. El que ha visto partidos de los dos este año y te dice que no es así es simplemente un becario. Y becarios no.
Me vais a permitir poner algún ejemplo con nombre y apellidos para ilustrarlo con claridad. Álvaro Ojeda tiene más de 800.000 seguidores en Facebook, y sus vídeos mandando a los culés “a la cueva” o insultando a quien cree oportuno tienen más de un millón de reproducciones cada uno. Gracias a eso tiene acreditaciones para eventos importantes por parte del propio Real Madrid –entre otros, imagino- y trabaja en okdiario.com, portal creado por Eduardo Inda que tuvo cinco millones de usuarios en el mes de abril y cuya máxima es “matar a la competencia a noticias” para prosperar en el periodismo actual. Si son verídicas o no, ya es más secundario. Y precisamente en uno de los programas en los que participa Eduardo Inda, El Chiringuito de Jugones, tienen 250.000 espectadores de media por ser capaces de debatir durante horas sobre el “guiño” de la hermana de Neymar en Instagram, que significa que se va del Barcelona, o las conspiraciones arbitrales masónicas. Un programa dirigido por Josep Pedrerol, que con 576.000 seguidores en Twitter también se encarga de la sección de deportes en La Sexta al mediodía, donde tiene un editorial en el que el Barcelona ganó un “triste doblete” y el Real Madrid tuvo un “dulce fracaso” en Liga. Al menos él y sus programas reconocen que el objetivismo no es su bandera. Libertinaje por mi parte.
Profesión implica salario, un anhelo para demasiados
Ellos y muchos otros hacen un periodismo deportivo de dudosa calidad, pero ese no es el problema. En este mundo cada uno es libre de hacer lo que quiera. Si el Chiringuito de Jugones quiere debatir sobre los metros de eslora de los yates de Cristiano y Messi a mí me parece genial. Cuando quiera pasar mi tiempo viendo esos debates, los pondré, y cuando quiera ver análisis futbolístico, cambiaré de canal. El problema es que ellos sean quienes se llevan los sueldos en esta profesión mientras que otros miles de periodistas mucho más capacitados están en el paro. Hombres y mujeres que se esfuerzan por contrastar informaciones, analizar partidos y reaccionar con sensatez mientras otros se pueden permitir hacer lo que quieran. Muchos deciden incluso comenzar proyectos propios que no pueden financiar. Porque una profesión se ejerce cobrando un sueldo que te permita vivir de ello. Ahí es donde todo se tuerce y comienza la incomprensión.
No hay más que darse una vuelta por Twitter para toparte con tres o cuatro medios deportivos digitales cuya calidad te abruma en el primero de sus contenidos. Ecos del Balón (www.ecosdelbalon.com), Marcador Internacional (www.marcadorint.com), Panenka (www.panenka.org), The Tactical Room (www.martiperarnau.com). Esos y muchos otros tienen que ingeniárselas para hacer que su esfuerzo tenga una retribución económica, sin éxito en su gran mayoría. Aquellos que han optado por realizar revistas, como Panenka o Líbero, son los que en mayor medida pueden ver satisfecha esta pretensión, mientras que los demás suelen ver su mejor recompensa en el cariño de sus lectores. Publicidad o aplicaciones de pago suelen ser algunas de las fórmulas de generar ingresos, pero en ningún caso terminan rentabilizando realmente el esfuerzo financiero y físico de sus componentes. Esto en términos económicos, porque por suerte son proyectos dirigidos por magníficos profesionales y mejores personas que si les preguntas te dicen que la felicidad de sus lectores sí les renta. Pero nadie puede vivir sólo de eso.
Para que os hagáis una idea, desde mi humilde experiencia en Garrincha Magazine, podemos tener unas 7.000 visitas al mes. La publicidad básica es a través de Google AdSense, que te paga por clics en los anuncios que introduce en tu web. Suponiendo que un 1% de nuestros visitantes hagan clic y lo pagaran a 10 céntimos el clic tendríamos unos ingresos de 7 euros al mes. Si tenemos en cuenta que ambas cifras son muy al alza y que los gastos tan sólo del dominio son 50 euros al año, las matemáticas no engañan. A eso se reducen los ingresos de AdSense, que pueden ser el único sustento de muchos blogs y webs en sus primeros años. No hay nada que hacer frente al 1.200.000 euros que generó Marca en el mes de enero (¡de 2012!) por publicidad.
La publicidad se ha impuesto como medio hegemónico de financiación. Y lo que le importan son las cifras.
Si bien nuestra web no es un referente frente a las que he expuesto anteriormente, sí sirve para poner un ejemplo de todas aquellas que se crean y se destruyen constantemente en la blogosfera, que ahora mismo tiene una suerte de cantera para acceder a medios “mejores” o de currículum vitae. Muchos la utilizan como lanzadera a periódicos y radios de los que sí poder obtener un sueldo –o al menos un ingreso-, y aprovechar parte del mismo y de su tiempo para que sus webs sigan adelante. Porque dinero, aunque te lo propongas, no da, y así podrían atestiguarlo los directores de El Enganche. El diez de octubre de 2014, sus creadores decidieron apostar fuerte por su proyecto y financiarlo a través de suscripciones para ver como un tiempo después tenían que dar marcha atrás por sus malos resultados económicos. Ni una apuesta tan decidida por el contenido online de calidad, con viajes y entrevistas personales con figuras de la talla de Ronaldinho o Johan Cruyff, fue capaz de sobreponerse a la cultura actual del periodismo deportivo. Por muy serio que plantees tu proyecto, actualmente no hay dinero en la calidad. Lo hay en la cantidad.
Con el cambio del periodismo a la era digital se ha producido un cambio en el paradigma de la calidad y la cantidad. Antes, los periódicos que querían tener una gran cantidad de ventas debían apostar aunque fuera mínimamente por la calidad de sus contenidos porque sino el próximo día en el kiosco el lector tal vez se lo pensaba dos veces antes de comprar su producto. El consumo y la compra iban de la mano porque para el primero necesitabas el segundo. No podías consumir sin comprar, y cuando pagas por lo que consumes, te lo piensas mejor a la hora de gastar. Ahora, gracias a las redes sociales, consumimos contenidos constantemente sin comprarlos y compramos contenidos constantemente sin saberlo. Porque el concepto “comprar” ha cambiado. Ya no hace falta gastar dinero para comprar.
Las nuevas tecnologías han tumbado el gesto arquetípico de la compra por uno mucho más sencillo. Ya sea para generar ingresos por la publicidad o para crecer como proyecto, la compra ahora no se hace en euros sino en clics. Suscríbete a mi canal. Dale ‘Me gusta’ en Facebook. Síguenos en Twitter. Visita nuestra web. Así es cómo se compra hoy en día. Si además ese proyecto tiene productos (camisetas, revistas, suscripciones de pago, crowdfundings,…) que sí valen dinero, mejor porque así verás una vía más directa de ayudarles o no a crecer, pero en ocasiones ni aunque quieras puedes pagarles. Lo importante es ese clic que haces para entrar a ver su vídeo o su noticia. Da igual el motivo por el que lo hagas. Cuando entres a leer un artículo de dos mil quinientas palabras acerca del hueco de Dani Alves que pudo suponer la victoria del Sporting de Gijón, con imágenes y prosa de Nobel de literatura, valdrá lo mismo que cuando haces clic en otro para saber a quién se refería el título con “El jugador que se comió un salmón desnudo en la terraza de su casa. Ni se te habría ocurrido que fuese él”. Ahí les has comprado a los dos por igual, aunque uno hayas disfrutado de su análisis –consumo- y en el otro hayas visto quién era y te salgas –no consumo-. Y al revés. Cuando lees los tweets de un miembro de esos proyectos analizando a un jugador sin entrar a su web, y para saber qué dice de él Mundo Deportivo tienes que entrar en su enlace, has consumido de los dos y sólo le has comprado al segundo. Por eso webs como Sphera Sports están optando por redirigir la mayoría de sus contenidos desde Twitter hacia su página, creando entradas literalmente para comentar tweets y vídeos que antes compartirían en esa red social.
Así, consecuentemente con este hábitat instaurado, surgen los llamados clic-baiters. Artículos pensados exclusivamente para recibir clics y con menos detenimiento a la hora de escoger el por qué. No creáis que As piensa de verdad que es fundamental contaros que Cristiano Ronaldo se pinta las uñas. Ciego por mi fe en la humanidad, eso quiero creer. Pero son conscientes de la cantidad de visitas, comentarios y retweets que recibirá el artículo y lo publican. Ya lo dijo Salvador Dalí: “Lo importante es que hablen de ti, aunque sea bien”. O, en este caso, que visiten tu página. ¿Por qué esperar a que se oficialice un fichaje cuando puedes poner el rumor, el contra-rumor, el desmentido del agente, la oferta final y el comunicado oficial? Cinco noticias que se harán virales, recibirán visitas y desde luego son mejor que una. Porque ese análisis no sólo habría recibido menos visitas que las cinco en conjunto, sino que sólo la primera ya le habría superado. Y ése es otro de los mayores problemas de este embrollo. Esos contenidos se consumen demasiado. Conscientemente.
Que nadie sea tan iluso como para pensar que Álvaro Ojeda tiene un millón de reproducciones por vídeo porque queremos ver qué exceso ha cometido y criticarlo. Será un porcentaje elevado de las mismas, pero no es la realidad. Para los que buscamos calidad en lo que vemos es duro de reconocer, pero su público es cien veces mayor que el nuestro. Así de simple. Por eso la industria que se potencia es esa y no la de calidad, que lucha por su hueco sin la misma ayuda. A la publicidad le interesa más llegar a 800.000 personas que a 30.000. Pura matemática sobre el principal medio de financiación. Hay que entender que lo que el público quiere es entretenerse al mejor postor. El que maximice la relación entretenimiento-esfuerzo, vence. Porque el fútbol es, en esencia, un entretenimiento. De los más intensos, pero un entretenimiento. Y la polémica, los debates y los rumores son más entretenidos que los análisis que te obligan a pararte para entender lo que te cuentan. Cuesta menos divagar que razonar, y en España nos encanta divagar. Por eso la tecnología no puede entrar en el fútbol de lleno y arrebatarnos las conspiraciones arbitrales y el Villarato. Queremos la polémica.
YouTube, el elegido para prosperar
Los periodistas son conscientes de esta realidad, y en ese ímpetu por intentar maximizar la relación entretenimiento-esfuerzo parece haber una apuesta firme para tratar de revertir la situación: los contenidos multimedia. Cada vez más proyectos están abriendo sus canales en YouTube para intentar atraer más público a su periodismo deportivo y encontrar una forma de financiarse con bases más sólidas y perceptibles. Los debates, análisis y vlogs de sus protagonistas parecen haber calado bien en sus seguidores. Queda por ver si las cifras de aquellos que ya pueden vivir del gigante de Internet son abarcables para estos proyectos, o si el público objetivo al que pueden aspirar seguirá siendo tan reducido como lo es hoy en día. Pero si sirve para equilibrar la balanza, bienvenido sea.
Con este artículo no quiero ser pesimista respecto al periodismo deportivo, ni mucho menos. Describiendo la realidad que veo pretendo que esa persona que está leyendo detrás de la pantalla de su ordenador, Smartphone o Tablet se pare un segundo y reflexione. Internet espera tus clics y te los roba cuando te descuidas. No es fácil evitar entrar en un contenido que te pone un cebo atractivo con el enlace. Que no te mate la curiosidad, no pasa nada. Pero hay que ser conscientes de que al clicar estamos comprando ese producto y que nuestras compras hacen crecer a los proyectos. Sean cuales sean. Por eso yo ya estoy suscrito a todos los canales de Ecos del Balón, Campeones y demás proyectos que me gustan. Entro a todos los artículos que puedo de Marcador Internacional, Underground Football y les dejo un comentario con mi opinión. Y hace bastante que As, Marca, Sport y Mundo Deportivo no reciben una visita mía. Gracias a Twitter, ni hace falta para alucinar con su poca responsabilidad como grandes medios. Porque hacer un clic cuesta tan poco que a veces nos olvidamos y otras los regalamos. Tus clics son el dinero de Internet y también hay que ser selecto al usarlos. Compra lo que quieras comprar pero no lo que quieras castigar. Dentro de unos años, confío en escribir otra entrada diciendo que me equivocaba y la calidad se impuso sobre la realidad.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com

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