martes, 16 de septiembre de 2014

Camino a Berlín

Cuando fuimos eliminados contra el Oporto en la Champions League sólo dormí dos horas. No era una persona como para estar con ella en ese momento.”

Ruud Van Nistelrooy, ex-jugador del Manchester United y del Real Madrid entre otros

Vuelve el fútbol por excelencia. Vuelven la emoción, la alegría de los campeones y las lágrimas de los perdedores. Vuelve el himno que todo aficionado quiere escuchar en la megafonía de su estadio. Vuelve la Champions League. Y no vuelve de cualquier manera, sino que lo hace por todo lo alto.

Si miramos las candidaturas de todos los equipos una por una, probablemente podemos estar ante la edición más disputada en años. Si bien es cierto que varias destacan sobre las demás, tampoco lo es menos que esto es fútbol amigos, y en el fútbol sólo hace falta marcar un gol más que tu rival para ser tú el ganador. Da igual si unos han tenido 38 ocasiones y los otros sólo una, si el 85% de la posesión ha sido del local o si juegas con dos hombres menos. Si la suerte está de tu parte, todo puede ocurrir, y la suerte es para quien la busca.

Pero no es sólo el nivel futbolístico de los equipos lo que hace de esta edición una tan especial. Lo es también porque este año el himno de la Champions vuelve a sonar en dos estadios tan especiales como son Anfield y San Mamés. Porque este va a ser el primer año desde hace trece en el que no sonará en San Siro, ni por el Milan ni por el Inter, ni en Old Trafford desde hace veinte. Porque será una edición en la que los madridistas no se obsesionarán con la décima, y porque los atléticos recordarán con tristeza ese gol de Ramos que ya es historia viva de este deporte.

Todo indica que esta edición de la Champions será preciosa, y como todos, aquí os mostramos los que para nosotros son los favoritos para alzarse con la orejona.

Nuestra apuesta es el Bayern de Munich. Con la lección que le dio en el año pasado el Madrid en semifinales, el equipo de Pep habrá tomado buena nota de que la competitividad hay que mantenerla hasta el último segundo de la temporada, y con los buenos refuerzos de Lewandowski, Xabi y Benatia los bávaros tienen un once de puro vértigo. No han comenzado con buen pie entre el cambio de sistema y la baja forma de muchos de sus jugadores, pero como ya hizo el año pasado, para los cruces ya habrá alcanzado su nivel óptimo de juego, y si consigue salir vivo del grupo E con el City y la Roma acechándole, en nuestra opinión es el equipo más fuerte del torneo.

Por otro lado, equipos como el Chelsea de Mourinho con su recién formada dupla Cesc-Costa en ataque, Courtois echando el cierre en la portería y su fondo de plantilla, o el Atlético del Cholo con un vestuario mejor estructurado para dar descanso a sus figuras de cara a afrontar tres competiciones –no como el año pasado, en el que aún así consiguió ser campeón hasta el último minuto de torneo-, son dos rivales muy duros a doble partido que les hace claros candidatos a nuestro parecer.

Y ya en un tercer escalón ponemos a Madrid y Barcelona, así como al Manchester City o el Paris Saint-Germain. Los españoles tienen muy buenos proyectos a los que aún les queda por mucho por definir. El Madrid habría sido claro candidato si hubiese mantenido la base que le hizo campeón y hubiese retenido tanto a Di María como a Xabi, pero con sus pérdidas que aún no han podido suplir bien, y con la maldición del campeón sobre sus hombros, nos cuesta verle revalidar título. El Barcelona, por otro lado, está causando buenas sensaciones de la mano de Luis Enrique, pero aún queda ver cómo maneja el equipo cuando entren del todo en él Neymar y Luis Suárez, y nos falta verlos en un partido del más alto nivel competitivo. Los de Manchester, por su parte, siempre tienen buena plantilla, pero con su juego en Europa y los rivales que hay aún los vemos lejos de ser campeones -más en el grupo E con Bayern y Roma-, y el PSG está por ver si consigue que la Ligue 1 le permita a su gran plantilla llegar con un buen nivel competitivo de cara a las eliminatorias.

Por último, los Arsenal, Borussia, Juventus, Liverpool y compañía son, desde luego, serios rivales que nadie querría en su camino para ser campeón de Europa, y que dan buena cuenta del altísimo nivel que habrá en esta Champions League, pero también nos cuesta verlos jugando la final y alzándose con el título este año.

Ahora sólo queda que eche a rodar el balón, y desde hoy 16 de septiembre hasta el 6 de junio del año que viene, disfrutaremos de la mejor competición del mundo en la que sólo uno puede coronarse como mejor equipo de Europa en Berlín. Mucha suerte a todos, y que gane el mejor.

Z

miércoles, 10 de septiembre de 2014

El rompecabezas de Louis

No somos  como  otros  clubes  que  pueden  gastar  fortunas en bienes  probados. En el Manchester United  invertimos en jugadores que estarán en el club por mucho tiempo, que forman el carácter de este club y la pasión en nuestros aficionados.”

Sir Alex Ferguson, ex-entrenador del Manchester United

Sir Alex Ferguson ha sido una figura histórica en el Manchester United, y desde luego lo será para siempre. Pero su leyenda la están haciendo aún mayor sus sucesores. Aunque fue él mismo quien eligió a su primer, y en teoría definitivo sucesor, David Moyes, su historia ya la conocemos todos y no pudo ser peor para un club que hacía gala de respetar a sus entrenadores con proyectos a largo plazo. Es ahí cuando la directiva se ve en una difícil situación, y surge la figura de Louis Van Gaal como remedio para los males del club.

Louis encajaba perfectamente en el perfil que se buscaba tras el fracaso de Moyes: con experiencia, un entrenador que enseñe, le guste trabajar la cantera y que pueda prosperar un proyecto a medio/largo plazo. Y tras ver su fantástico trabajo con Holanda en el Mundial, en Old Trafford ya se frotaban las manos de lo que se les venía encima entre el esfuerzo económico del club en fichajes y el nuevo entrenador. Probablemente ni el más escéptico se imaginaba todas las dudas que se mantendrían tras el comienzo de liga.

Tácticamente, la mayor aportación de Van Gaal ha sido su 1-3-4-1-2. Con la selección holandesa tuvo muy buenos resultados jugando con tres centrales, y no fue al único equipo al que le funcionó en el Mundial. Estaba de moda, y en la pretemporada también funcionó muy bien, pero llegó la competición oficial y todo cambió.

Este esquema está pensado para un fin: ganar el partido arriba con una línea de presión muy alta al acumular más hombres en campo contrario y una estrategia muy ofensiva. Pero curiosamente, en el Mundial el esquema funcionaba cuando se usaba del modo contrario: estar bien replegado atrás con defensa de cinco y salir rápido a la contra. Incluso a la Holanda de Van Gaal le funcionaba de esta manera. Entonces, ¿cuál es el problema? El problema es que para los aficionados el esquema es el mismo porque lo que ven es lo llamativo, tener tres centrales, pero en verdad lo que jugaba Holanda y se jugó en el Mundial era un 1-5-3-2, y es un esquema que funciona y se gana desde la defensa.

Pues bien, ni Old Trafford ni sus jugadores están pensados para jugar a la defensiva.

Jugando contra el Madrid en pretemporada el equipo funcionaba porque era normal jugarles a la contra, y el aficionado estaba encantado con el esquema, pero al Swansea, al Sunderland y al Burnley no puedes hacerles eso. El equipo se ve con la necesidad de buscar el dominio del partido a través de la posesión de balón, y así lo hace, pero tocan y tocan y la creatividad que se espera en tres cuartas partes a Rooney, Mata y compañía no aparece, mientras que la fragilidad defensiva del equipo sí lo ha hecho. Los carrileros están desubicados porque entienden que son los extremos del equipo, pero además también parte decisiva de la defensa, no como en el Mundial cuando eran los laterales del equipo, y si podían subían a ayudar a su equipo en ataque. No en vano los entrenadores siempre dicen que en un partido de 11 defensas contra 11 atacantes ellos siempre apostaran porque ganaran los defensas.

Y si encima tus tres centrales no son nada del otro mundo, el desastre está servido. Así que la solución fue revolucionar el mercado con las llegadas de Di María, Blind y Falcao. Quién se lo iba a decir al bueno de Ferggie hace un tiempo… Ahora solo queda encajar las piezas del puzzle para que juntas puedan devolver a este club a donde le corresponde, a lo más alto de la clasificación.

Y para ello, si Louis quiere mantener su arriesgada apuesta con su esquema, nuestra sugerencia es la que mostramos más abajo. Con Blind en el medio y Rojo de central para darle más seguridad, Shaw cuando se recupere en banda para que tanto él como Valencia recuerden que antes de nada deben defender, y después sorprender con las subidas, Di María creando peligro en 3/4 partes del campo ayudado por Rooney que no podía faltar en el once. Así al menos no perderían tanto el equilibrio y las transiciones serían menos bruscas.

No obstante, nuestra apuesta personal es el segundo esquema, con el que evitaría el desequilibrio que tiene ahora mismo, colocaría a Di María en donde mejor rinde, y a Rooney de diez por detrás de sus dos rematadores Van Persie y Falcao. Además con una defensa a nuestro entender más sólida y con buena salida de balón por los lados y por el centro al contactar con Blind y Ander.

Dicho esto, sólo nos queda desearle toda la suerte a un señor de los pies a la cabeza como es Don Louis Van Gaal, que seguro que le traerá grandes noches a los red devils, y a los aficionados del fútbol en general.

Z



sábado, 6 de septiembre de 2014

Las dos caras del mercado

Con este fichaje, todo el país se hizo del Real Madrid.

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, al presentar a James Rodríguez


El mercado de fichajes 2014/15 ha echado el cierre hasta navidades, y no ha dejado indiferente a nadie. Fichajes, cesiones, y otras mil historias se han dado cita estos días, que voy a intentar resumir en unas líneas junto con la impresión que me ha dejado.

Cuando intentamos analizar el mercado de fichajes, paradójicamente, no podemos hacerlo exclusivamente desde el punto de vista futbolístico. Aunque pensemos que los clubes siempre tienen en cuenta lo mejor para sus plantillas a la hora de fichar, cada año me convence de que eso es más bien una utopía. Por ello distingo los movimientos intra fútbol de los extra fútbol.

Hablando de los primeros, este verano hemos podido ver grandes reconstrucciones como la del Rayo Vallecano –en mi opinión, el mejor en este mercado en la relación calidad/precio de sus fichajes-, con hasta 17 caras nuevas, o del Córdoba con 16. Equipos cuyos movimientos estaban motivados únicamente por lo que sus necesidades les dictaban, como el Bayern de Munich al fichar a Benatia tras la grave lesión de Javi Martínez. Jugadores que buscan continuar progresando en su carrera como Thorgan Hazard en su cambio Zulte-Monchengladbach. Y todo ello por no hablar de la expresión más pura de lo que podría ser el mercado de fichajes: el Oporto de Lopetegui.

Pero los movimientos extra fútbol también están ahí. De hecho, la impresión principal que me ha dejado este mercado es que cada vez explican un porcentaje mayor de los movimientos realizados año tras año.

El mejor ejemplo es el fichaje de James Rodríguez por el Real Madrid. Con el MP más que cubierto con Di María e Isco, el Mundial dio una oportunidad que a los ojos de Florentino no podía dejar escapar. Fichar a James era fichar a la nueva estrella del Mundial, a la revelación futbolística del 2014, a la estrella de Colombia. La publicidad, las camisetas y todo el marketing madridista abierto a un mercado nuevo como el colombiano amortizaban el fichaje por sí sólos. Seguro que si le preguntáramos a Carletto también habría escogido, sin dudar, forzar la marcha de su mejor jugador la pasada temporada para fichar a un jugador aún por consolidar y por encajar en su esquema. Seguro.

Y ha habido muchos más casos. Los más sonados podrían ser el del Manchester United al fichar a Falcao en el último momento cuando su verdadero problema reside en la zona defensiva y en la salida de balón por el centro, o el de Negredo fichando por el Valencia cuando el DC del 1-4-3-3 estaba muy bien cubierto con Alcácer y Rodrigo.

Tras todo esto, hay una cosa que me queda clara: el fútbol no es sólo fútbol. El fútbol es deporte, pero también es dinero. Es negocio. Es ilusión. Es pasión. Como decía Bill Shankly, el fútbol no es cosa de vida o muerte, es mucho más que eso.


Z