domingo, 13 de marzo de 2016

Champions League en jueves

Eliminatoria a doble partido, dos sistemas defensivos robustos, y dos entrenadores del más alto nivel que han tenido un mes para prepararlo. Así podríamos definir de entrada una eliminatoria que si se preveía intensa, desde el minuto uno tanto Villarreal como Nápoles se han empeñado en confirmar.

Mientras que Marcelino García Toral apostó por salir al Madrigal con su once de gala, Maurizio Sarri, con la mente también puesta en un título liguero que ilusiona mucho a los napolitanos, decidió aprovechar el encuentro para dejar en el banquillo piezas importantes de su esquema como Gonzalo Higuaín y Raúl Albiol. Pero su equipo apenas lo notó. El Villarreal salió muy metido en el partido aprovechando su factor como local, y en el minuto cuatro tuvo la oportunidad más clara de la primera mitad en una salida mal gestionada por Pepe Reina que Roberto Soldado no acertó a resolver. Pero fue llegar al minuto quince y se instaló sobre el césped el guión que regiría la mayor parte del partido. Así, todos los balones del Villarreal salían de manera directa hacia el sector izquierdo del ataque amarillo, donde el Nápoles los recuperaba y se hizo con la posesión.

Ahí lo esperaban los puntas, que le ganaron la partida aérea a Vlad Chiriches y a Hysaj, Denís Suárez, Jaume Costa y un mediocentro para presionar con premura en la segunda jugada, pero si decimos que el primer envite se lo llevaban los delanteros, el desenlace lo escribieron los italianos. Chiriches estuvo soberbio durante todo el partido en velocidad, y todo el peligro que le creaban Denis y Leo Baptistao en conducción lo deshizo con relativa facilidad. No terminaba de ser el partido de ninguno de los dos, porque el primero estaba un poco sólo, y el segundo aún no ha encontrado su punto de forma adecuado, pero fue más el mérito de los defensas italianos que demérito castellonense. Además, Sarri tiró la línea defensiva muy arriba, insistiendo en presionar a los defensas y manteniendo el bloque compacto, por lo que los duelos se producían muy lejos del área de Reina y el Villarreal tenía aún mucho trabajo por hacer en ataque.

A partir de ahí, el Villarreal se encontró con un partido que no evita esta temporada en absoluto, y decidió ceder el balón al Nápoles. Ahí entró el sector también izquierdo del equipo, que a la espalda de Trigueros hizo daño cuando recibía Mertens o combinaba con Hamsik. Mientras tanto, Callejón se encargaba de estirar al equipo y fijar la línea defensiva, y Manolo Gabbiadini alternaba desmarques de ruptura con momentos de juego más abajo para ser aún más superiores en ese hueco que intentaban crear entre centrocampistas y centrales. No les salió mal el plan, ya que tuvieron alguna ocasión para adelantarse, pero este año esas ocasiones no terminan entrando en el Madrigal.

Estábamos presenciando un duelo entre dos defensas de Champions League, en el que la única nota negativa la puso la lesión de un Jonathan Dos Santos que tampoco tuvo su mejor partido. Mención aparte mereció Kalidou Koulibaly, ese central más rápido que Bakambu recién entrado en el minuto sesenta y cinco, que demostró por qué está siendo junto con Albiol una de las defensas de la temporada en la Serie A. Un despliegue de potencia y físico a la altura de muy pocos centrales actualmente.

Pero nadie quiere desaprovechar una buena oportunidad para luchar por un título europeo, y los cambios deshicieron en parte este equilibrio y el partido por tramos se rompió. Samu Castillejo fue el primero en agitar el partido por el lesionado Dos Santos, siendo capaz de desbordar en dos ocasiones antes del descanso y arrojar un halo de luz ofensivo al equipo. En la segunda parte, precisamente los despistes tácticos del malagueño fueron los que permitieron al Nápoles dominar en campo contrario, y después Insigne e Higuaín amenazaban con su sola presencia a Areola. Bakambu no tardó en entrar por parte del Villarreal, y cuando más roto estaba el partido, la entrada de Pina por Trigueros fue capaz de mejorar la eficacia de la presión amarilla para encontrar por primera vez de manera frecuente huecos en el sistema napolitano.


Probablemente el que dijo que “estos partidos se deciden por detalles” tenía delante este Villarreal-Nápoles, porque fue en uno de esos robos cuando una plancha sobre Castillejo supuso una falta peligrosa, y Denís Suárez puso el detalle. Un detalle en forma de falta magistral, que celebró la grada eufórica, consciente de la altura del reto al que se enfrenta, y que nos deja para la vuelta un partido en el que Sarri estará obligado a sacar la mejor versión de sus hombres. Desde luego, si los partidos duraran ochenta y cinco minutos, a él no le importaría. Nosotros ya contamos las horas para vivir los próximos noventa de esta eliminatoria que, como dijo Pepe Reina, perfectamente podríamos estar viviendo en Champions League.

Artículo publicado en garrinchamagazine.com

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