domingo, 13 de marzo de 2016

El plan de Marcelino

Va a ser un partido sin tregua, similar al que jugamos la temporada pasada contra el Salzburgo. Irá todo muy rápido porque el rival presiona a todos los balones y llega con mucha gente. Tienen una forma de jugar que provocará que debamos ser muy inteligentes tanto defensiva como ofensivamente”.

Así definió el partido Marcelino García Toral cuando se le preguntó en la rueda de prensa previa. El técnico del conjunto amarillo conocía muy bien las cualidades de los de Roger Schmidt, tenía claro qué panorama se iba a encontrar esta noche de jueves y asumió el duelo con valentía. Plantó sobre el campo un once con Manu Trigueros en la sala de máquinas, Denís Suárez y Samu Castillejo en las bandas a pierna natural, y arriba la dupla de gala. Rukavina también estaba sobre el césped, pero en este caso como lateral izquierdo, y con esos protagonistas el Villarreal se conectó al partido de manera inmediata. Ambos conjuntos comenzaron con intensidad tanto con el balón como sin él, pero al Bayer Leverkusen le costó quince minutos organizarse entre tanta vehemencia, y para cuando se quiso dar cuenta estaba inmerso en el partido que querían los locales.

La falta de orden del conjunto alemán en los primeros minutos permitió a un Villarreal más ofensivo que de costumbre encontrar huecos para su verticalidad con suma facilidad. Por si fuera poco, Soldado arrancó el encuentro acertado y dejó solo a Bakambu delante de Bernd Leno para que el congoleño adelantara a su equipo en el marcador. Con esa ventaja, el equipo sólo necesitó mantener la solvencia defensiva que acostumbra esta temporada para desmoralizar al rival. Un equipo netamente ofensivo que se daba de bruces contra el muro amarillo, como otros tantos dignos rivales lo han hecho esta temporada.

Tras otro par de fáciles transiciones ofensivas del Villarreal, el Leverkusen se asentó definitivamente en el campo y se hizo con la posesión sin oposición alguna. Dando muestras de su potencial, Jonathan Tah y Kyriakos Papadopoulos empezaron a imponerse en la mayoría de sus duelos, y la concentración ya era la idónea para que la presión tras pérdida fuera la del equipo compacto que su técnico diseña. Pero el muro seguía repeliendo sus ataques, y con el equipo obstinado, en la segunda mitad los contragolpes fueron más acusados. Era cuestión de tiempo que los de Marcelino volvieran a conectar con éxito cuatro pases en la misma jugada, y el guión no defraudó. Bakambu se volvió a quedar solo frente al portero para repetir disparo y conclusión. Una jugada que ejemplifica como ninguna el riesgo que asumen con arrojo conjuntos con esta apuesta tan particular.


Un resultado que aún pudo ser más abultado, y que dejó la sensación de enfrentar a dos equipos con niveles de forma muy dispares. El Leverkusen nunca consiguió agitar al Villarreal todo lo que necesitó, y sin espacios para correr naufragó a orillas del área. Si pretendes jugar un partido a ver cuál de los dos equipos se desorganiza más, procura que tu rival no tenga a Bruno Soriano en el centro del campo. Ni a Marcelino García Toral en el banquillo. De no ser así, te puedes encontrar con un partido que si bien inicialmente el técnico esperaba necesitar un equipo más atrevido, terminó por reconducirse en cuatro escasos minutos al contexto donde, este año sí, son una garantía de competitividad. Pero en el otro está Roger Schmidt, así que la vuelta promete ser un encuentro de emociones fuertes.

Artículo publicado en garrinchamagazine.com

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