El análisis profundo del juego te lleva a buscar
soluciones en cada momento, tienes que buscar soluciones para contrarrestar,
con las armas que dispones en cada momento, otras ideas de juego diferentes. Yo
por ejemplo soy una de las personas que hace unos años me daba rabia que todo
el fútbol tenía que ser como el que practicaba el Barcelona y la Selección
Española ¿por qué? Pues porque no todos los equipos, no todas las selecciones
tienen esos argumentos futbolísticos individuales con los cuales es fácil
desarrollar ese tipo de juego, pero que si en otros equipos con otros jugadores
de perfiles diferentes quieres hacer lo mismo, pues vas a quedar a medio camino
o incluso si quieres desarrollar algo para contrarrestar y no tienes otros
jugadores de otra forma. Yo creo que el fútbol es la diversidad, y creo que
cada equipo es competitivo utilizando las armas adecuadas a los jugadores que
tiene.
Marcelino García Toral es un entrenador especial, y así hablaba en
una entrevista a Espacio Reservado en noviembre de 2013, poco después de haber
vuelto a Primera con el Villarreal. Estaba asombrando a todo el mundo tras sumar
veinte puntos en las primeras diez jornadas. Puntos que consiguió con el mismo
bloque que logró el ascenso, al que sólo sumó un par de piezas de una valía
extraordinaria como Giovanni Dos Santos y Sergio Asenjo, entre otros. No
llevaba ni un año en el cargo y ya había conseguido cambiar la dinámica del
equipo, pasando de una incierta lucha por el playoff en Segunda a ocupar
puestos de Europa League. Todo, a base
de recuperar el fútbol que mejor encajaba en el Madrigal. El que él creía
mejor. Le dio los galones a Bruno, la batuta a Cani, y la jerarquía a
Musacchio para que una columna vertebral de Liga de Campeones recuperara el
nivel que le correspondía al equipo, mientras subía más hombres a su barco.
Cuando Bruno necesitaba ayuda en la medular, no tardaba en aparecer Pina en lo
que Trigueros pulía su enseñanza. Si Musacchio no llegaba a una cobertura,
primero Chechu y después Víctor Ruiz corregían su movimiento. Mientras Cani se
recuperaba de un esfuerzo, Aquino llegaba con su habitual derroche de entrega y
velocidad. Siempre sumando algo al equipo. Siempre poniendo sus granitos de
arena para que Marcelino hiciera un reloj de fiabilidad suiza.
Esta temporada, la columna vertebral del Villarreal ha sufrido más
cambios de los deseados.
Como buen profesional, el técnico del conjunto castellonense ha
visto como sus clientes le han ido comprando sus mejores obras. Sus joyas de
orfebrería deslumbraban en los escaparates españoles y europeos, y aquellos
privilegiados que pudieron permitírselo no lo dudaron. Ante eso, la reacción de
Marcelino fue sencilla: “Más materia”. Sin tiempo que perder. Dispuesto a crear otra hornada de sus
mejores creaciones, el de Villaviciosa simplemente dio por bueno su trabajo
anterior, y se volvió a poner manos a la obra. Para ello, dos claves guiaron su
receta. Por un lado, traer jugadores que poder moldear a su gusto, en su inamovible
4-2-2-2, y combinarlos con una base que parece haber guardado bajo llave a los
ojos del mercado: Bruno Soriano y Manu Trigueros. Con los ingredientes ya en su
mano, es el turno de su tarea favorita. Crear un equipo.
Bruno y Manu van a ser los
pilares sobre los que construir el juego del equipo. Con amplísima experiencia
en la máxima competición y en el estilo que quiere Marcelino, sus figuras se
agigantaran más si cabe durante esta temporada. En materias ofensivas, ambos
son los encargados de que la salida de balón se produzca según los deseos de su
técnico, y los balones largos pasen a ser exclusivamente una medida de
contraataque. Ahí es donde más brilla Manu. Un chico que probablemente se
equivocó de oficio, porque ya quisieran muchos artificieros su permanente
templanza. No se pone nervioso en ningún momento, la pide y se suma al ataque
para terminar jugadas desde la frontal, y mientras Bruno pone la brújula y el
equilibrio. Siempre que pueda, el equipo
intentará salir con el balón jugado desde atrás sin que ello conlleve una
pérdida en su verticalidad. Faceta que, por cierto, es la mayor diferencia
con el conjunto que dirigió Manuel Pellegrini, y que ya maravilló al mundo con
su juego. Ambos coinciden en que el buen trato del balón es una seña de
identidad irrenunciable del Villarreal. Sus combinaciones en el centro del
campo son dignas de haber sido diseñadas por un Guardiola o Del Bosque, y en
cierto modo, las del ingeniero fueron anteriores a las de éstos, por lo que
algunos le otorgan parte del mérito. Pero Pellegrini es Pellegrini, Guardiola
es Guardiola, y Marcelino es Marcelino, y éste último tiene claro que en cuanto
puedan, sus jugadores tienen que echar a correr. Explotar los espacios. Para
eso han llegado dos hombres que no sólo comparten nombre, sino también
virtudes.
Samu García quizá sea quien, de inicio, mejor vaya a encajar en el
esquema de Marcelino.
Samu Castillejo, Samuel García y Nahuel serán los designados para
ocupar esas posiciones de vital importancia histórica en el Villarreal. Donde
hace un tiempo se hicieran un nombre los Cazorla y Cani, y aparecieran otros
como Pires, tendrán su oportunidad para brillar tres jugadores que apuntan muy
buenas maneras. Samuel, por su mayor
madurez futbolística, probablemente sea quien encaje antes en el esquema del
técnico. Tampoco lo tendrá fácil. Jonathan Dos Santos competirá por un puesto
que podría no ser el suyo pero en el que ha demostrado ser muy solvente. A
priori sin las dotes técnicas de sus compañeros, Samuel deberá ser uno de los
encargados de aportar desmarques y gol al equipo. A su favor tiene la sobriedad
con la que ha demostrado moverse en el Málaga. Su tocayo, en cambio, ha
demostrado tener una cualidad muy cotizada en Villarreal. Samu Castillejo tiene un trato de balón exquisito, que complementa de
fábula con su aceleración para zafarse de los rivales, pero aún le queda
trabajo en cuanto a movilidad y protagonismo. Temas en los que Marcelino seguro
que está deseando trabajar. Por último, Nahuel
ha maravillado a propios y a extraños este verano tanto en la Selección Sub-19,
como en la pretemporada del conjunto amarillo, y es que ha parecido ser una
mezcla perfecta de sus dos compañeros. Tiene gol, sentido del juego, y unas
ganas enormes de demostrarlo esta temporada con el primer equipo.
Ni un solo hombre del conjunto amarillo repite equipo esta
temporada.
Si ya estás pensando que Marcelino tiene trabajo esta temporada, toma
asiento. Queda abordar la delantera. Si el periscopio del submarino está
asegurado, los generales que disparen los misiles son su mayor incógnita. Tres
delanteros de tres perfiles muy distintos han aterrizado a orillas del Madrigal
para hacer suya la artillería del equipo, y dar juego al técnico en sus
alineaciones. Baptistao se antoja
como el hombre clave de los tres, con un estilo de movimientos y caídas a banda
que marida mejor con el estilo del equipo. Un juego del que se podría
aprovechar el segundo de ellos, Roberto
Soldado. Pese al nombre que ya tiene en el mundo del fútbol, el ex-jugador
del Tottenham es la apuesta más arriesgada de todas. En Inglaterra se ha ganado
el santo de “falla goles”, y su confianza cayó en picado desde su llegada. Pero
venir con aires de estrella a Villarreal, y recuperar ese olfato que sólo su
propio bloqueo le arrebata pueden recuperar a un hombre que garantiza 18-20
goles por temporada, y que canalice todas las ocasiones que el equipo le genere
con buenos remates. Además, su potencia puede ser útil en las transiciones
amarillas, donde nunca se le pide a un delantero más esfuerzo que el de un
desmarque rápido que pueda finalizar en gol. Menos si cabe, con Marcelino
explotando las virtudes de Roberto y no recurriendo a sus defectos. Seguro que
es el camino por donde le quiere conducir. La guinda del pastel la pone Bakambu, un auténtico interrogante a
los ojos de todos aquellos que no sigan la liga turca, pero que derrocha
velocidad y juventud. Dos de las predilecciones de Marcelino.
Este 4-2-2-2 que siempre plasma el técnico sobre el terreno de
juego en ataque pasa a ser un bloque más compacto en defensa, formando en
4-4-2. Nada nuevo en la libreta de Marcelino. Líneas juntas, orden táctico y cuando
aparezca la oportunidad, presión intensa. Es ahí donde se hace grande la baja
de Musacchio por lesión. No fue
tanto como la de Bruno, pero la temporada pasada el equipo notó la ausencia de
su mariscal desde aquel partido en Getafe. La pierna del argentino cedió, y
este año aún necesitará tiempo para volver a estar en forma, así que hasta su regreso la zaga la dirigirá su
segundo de a bordo, Víctor Ruíz. Causó tan buenas sensaciones el año pasado
que la directiva no lo dudó para traérselo en propiedad. Con los años ha
aprendido a complicarse menos defendiendo, ser más pragmático, y sumado con su
poderío aéreo hará buena pareja con el veloz Eric Bailly. Todo un proyecto de central el marfileño que debe
consolidarse esta temporada. Mientras, los laterales están bien cubiertos por
dos jugadores que siempre pasan desapercibidos a ojos del aficionado, pero que
son vitales para el equipo. Mario y Jaume Costa son dos hombres que, indirectamente, se han ido
complementando con el paso de los años. Mientras Mario era un lateral limitado
en sus inicios, que defendía con acierto, Jaume subía constantemente la banda
izquierda del ataque, incluso más de lo que su entrenador le pedía, dejando
espacios en defensa. A día de hoy, Mario ha perfeccionado sus subidas hasta el
punto de llamar con fuerza a la puerta de Del Bosque, sin perder ni un ápice de
esa seriedad táctica que Jaume ha ido adquiriendo para no dejar su banda
desprotegida. Son el contrapunto perfecto al esquema de Marcelino, capaces de
equilibrarlo tanto en ataque como en defensa.
En esa misma entrevista, Marcelino García Toral decía que él no
afrontaba un partido tranquilo sin conocerlo todo sobre su rival y su equipo.
Que era muy exigente con su trabajo y el del cuerpo técnico. La pretemporada,
en la que han terminado invictos ante equipos de nivel como el Wolfsburgo o el
Lyon, seguro que le ha servido para cumplir con ese segundo requisito, y él
mismo reconocía que el equipo estaba trabajando muy bien. Éstas son sus armas.
Veremos qué va ideando para contrarrestar el juego de los demás.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com