Cuando un
jugador se está planteando el próximo destino de su carrera, no siempre termina
donde uno espera. Muchos desechan oportunidades de crecer por ganar más dinero,
algunos optan por jugar para el técnico con el que mejor se llevan, y otros,
cada vez menos, rechazan el dinero para jugar por los colores que visten su
corazón. Aparte, está San Sebastián.
Jugadores y entrenadores que han pasado por sus calles coinciden en la calidez
de la vida que un profesional puede hacer en esa mágica ciudad de la costa
norte española, donde el futbolista no es un ídolo del rock & roll, sino
una figura admirada y respetada. En Donosti puedes bajar a la Playa de la
Concha y ver a Granero ejercitándose tranquilamente, o a Xabi Prieto degustando
unas kokotxas de merluza en el centro de la ciudad con sus amigos, y ninguno
tendrá a su alrededor una nube de curiosos pidiéndoles autógrafos y
agobiándoles a fotos. Una oferta de
bienestar, gastronomía y comodidad, a la que Moyes está decidido a añadir
competitividad en Anoeta. Díficil de resistir.
El equipo que ha sido capaz de reunir la directiva txuri urdin en
este mercado de verano ha sorprendido a más de uno, trayendo jugadores con una
proyección estelar. Nombres como Bruma,
Diego Reyes o el recién incorporado Jonathas vienen para sumarse a los
Vela, Rulli o Canales, y formar un conjunto más Moyesiano que el de la pasada
temporada. El técnico escocés no se caracteriza por imponer sus ideas por
decreto en el club al que llega, sino por todo lo contrario. Analiza, estudia,
interpreta, compara, y sólo entonces decide cómo cree él que el equipo debe
jugar, y desde noviembre del año pasado ha tenido tiempo suficiente para ello.
Si bien empezó algo dubitativo, tanto en juego como en resultados, el tramo
final de la temporada nos dejó ver a un equipo más hecho, que se aprovechó del
regreso de Carlos Vela tras su lesión. Y los movimientos han sido muy
coherentes con esa idea final que manejaba la Real Sociedad.
David Moyes quiere sacar
la versión más británica de su equipo. Dominar
las dos áreas, ser rápidos en las transiciones, y no tener la pelota por
castigo. Pero el escocés ni mucho menos quiere partidos locos, incontrolables
por naturaleza, y para ello su base es una defensa sólida. Fue uno de los
cambios más significativos respecto al equipo que dejó Arrasate, y con Íñigo
Martínez como jefe indiscutible de la zaga, el bloque deberá ser solvente en
defensa por encima de todo. El otrora sucesor de Piqué y Ramos en la absoluta
parece haber venido a menos estos dos últimos años, víctima de una defensa que
no podía sostener por sí solo. Sin ánimo de quitarle su parte de culpa, Íñigo
se ha visto superado con frecuencia al tener que cubrir en muchas ocasiones a
sus compañeros, más sencillos a la hora de defender, y ha pagado esos
esfuerzos. Las sensacionales paradas de Rulli salvaban en más de una ocasión a
la zaga blanquiazul, pero ahora contarán con Diego Reyes para sumar. El mexicano puede ser un complemento ideal
de Íñigo, que no dudará en pedirle que sea más duro en su juego –el mayor
defecto de Reyes-, pero que se aprovechará de sus 196 centímetros y su buena
lectura del juego. Un evolutivo Zaldua, más los experimentados Mikel González,
Raúl Navas y de la Bella pueden dar a Moyes la solidez que tanto anhela.
Pasando a la línea del centro del campo, el doble pivote que consiga
consolidarse se antoja clave para el devenir txuri urdin en la temporada
2015/16. Decisivo para cualquier transición del juego, el técnico cuenta con hombres
como Granero, Rubén Pardo o Zurutuza de corte más creativo, y Markel Bergara
para equilibrar en defensa. Todo parece
indicar que serán Pardo y Bergara los que más frecuenten esas posiciones en el
once titular, pero no hay duda de que todos ellos tendrán su oportunidad y
su rol a lo largo de la temporada. Precisamente, Rubén Pardo está ante una de
las oportunidades de su vida. A sus 22 años, esta temporada se dan todas las
circunstancias para que dé un pasito más en su juego, y asuma el timón del
equipo. No tendrá el peso de tener que crear todo el juego del equipo, con Vela
y Prieto por delante en ese rol, y su juego encaja con el que Moyes pretende
hacer: explotar la velocidad de sus atacantes con transiciones rápidas. Por
delante de él, Canales podrá seguir creciendo a la par, e intentar demostrar
que aún tiene tiempo de ser ese proyecto de mediapunta que sorprendió a todos
en Santander.
Y ahora agarraos, que vienen curvas. Curvas como la que dibuja
Carlos Vela cuando hace su diagonal favorita desde banda derecha. Curvas como
la que dibuja el balón cuando busca a Bruma en velocidad. Curvas como la que
hará Jonathas al salir del fuera de juego y romper al espacio. Hablamos, por
supuesto, del ataque de la Real
Sociedad.
Si antes decíamos que la
defensa será la base del equipo de David Moyes, su mejor complemento ofensivo
es la velocidad. Velocidad de movimientos, de
balón, y por supuesto, de desplazamiento. No en vano, sus dos refuerzos
ofensivos han sido dos referentes de la explosividad y la verticalidad: Bruma y
Jonathas. El portugués llega a Anoeta en calidad de cedido, pero un año será suficiente
para demostrar sus excelentes cualidades ofensivas como la rapidez y la
combinación, mientras que el ex del Elche ya es de sobra conocido por todas las
defensas españolas. Habrá que ver cómo sitúa a sus hombres el escocés, pero si
las lesiones le respetan, será la figura de Carlos Vela la que determinará todo
el ataque. Dónde lo decida colocar Moyes es una incógnita, ya que la pasada
campaña terminó pasando por ambos extremos, la mediapunta y la delantera, pero
dado el fichaje de Jonathas es más que probable que vuelva a su posición
favorita: el extremo derecho. Así, Bruma debería pasar a la banda izquierda,
donde el Chory no se lo pondrá nada fácil, y Jonathas o Agirretxe culminarían
el once en punta. Todo ello, sin olvidar a Xabi Prieto, de cuyas botas aún
rezuma fútbol a raudales, pero que por la edad está destinado a seleccionar
mejor los minutos que dispute.
Estiletes y todoterrenos. Tanques y jugones. La directiva ha
tenido a bien dar a Moyes todo lo que necesita para que su equipo tenga argumentos
de peso para competir con cualquiera esta temporada, y recuperar así el
prestigio tanto del técnico como de la entidad txuri urdin. San Sebastián
quiere volver a situarse en el panorama europeo, y parece estar preparada para
luchar por ello. Mucho cuidado para el resto, porque en cultura y en fútbol, su
oferta es difícil de resistir.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com
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