Decía el comentarista de Canal Plus Liga que “el Granada había
conseguido llegar al minuto seis de juego cediendo sólo una ocasión al Real
Madrid, lo cual era un éxito”. No le faltaba lógica. Los andaluces llegaban al
Paseo de la Castellana con el recuerdo del 9-1 de la pasada campaña, ante un
equipo que venía de hacer seis goles en Cornellà-El Prat, y con su mejor hombre
en estado de gracia. Pero pronto se iba a ver que el listón que les había
puesto se iba a quedar muy corto. Tanto, que el Madrid iba a terminar pidiendo
la hora.
José Ramón Sandoval tomó buena nota del partido de Champions
League que enfrentó a los de Benítez contra el Shakhtar. Desde el inicio, el
Granada salió con un 4-1-4-1 que presionaba arriba la salida de balón rival,
mientras que a sus jugadores no les quemaba en los pies cuando la posesión era
nazarí. Una apuesta valiente, que funcionó durante los noventa minutos del
encuentro gracias a la maestría con la que sus jugadores la implementaron,
sobresaliendo la figura de un esloveno: René Khrin.
En el esquema de Sandoval, un Granada muy intenso salía a
presionar a tres cuartas partes del campo gracias a la labor de su delantero El
Arabi y de los cuatro centrocampistas que le acompañaban. Mención especial a
los interiores, Rochina y Javi Márquez, cuyo derroche en forma de coberturas y
presión sobre ese Kroos-Modric hizo cobrar sentido a todo el plan del equipo. Pero
la defensa no achicaba todo lo que debía, dejando mucho espacio entre los cinco
de arriba y su línea. Ahí estaba el esloveno, sosteniendo él sólo esos veinte
metros de largo con sus movimientos y las ayudas puntuales del interior que no
presionara. Puede sonar a una debilidad del equipo andaluz, donde James o Bale
hubiesen creado mucho peligro, pero la realidad es que tras el partido de hoy,
no lo podemos saber. En defensa, Khrin estuvo comodísimo durante gran parte del
partido porque el Real Madrid apenas pudo conectar con la espalda de los
interiores del Granada. Kroos sigue muy flojo y Marcelo no se encontró cómodo
en toda la primera parte. Ni atacaba ni defendía, con la fortuna de que Success
le cogía constantemente la espalda pero sin ningún acierto en sus acciones. Tan
sólo Modric en conducción y algún movimiento de Isco consiguieron sacar
provecho de ese espacio, creando las ocasiones más peligrosas del Madrid,
mientras que el resto del juego blanco terminaba precipitándose para acabar en
los pies de jugadores del Granada. Mérito del sistema defensivo de
Sandoval.
Pero si el partido erigió la figura de Khrin sobre
la de sus compañeros fue por sus acciones con balón. Andrés Fernández, en
sintonía con la intención de su entrenador, no tenía ningún problema en empezar
la jugada con un balón largo que buscara a El Arabi para que a raíz de ahí comenzara
una posesión con mucho criterio en campo contrario. Ya fuera desde una segunda
jugada o desde un robo. Por eso el esloveno no protagonizaba la salida, sino
que la dotaba de calidad cuando intervenía. Cuando el robo lo hacía él, que no
ocurrió pocas veces, su endiablado cambio de ritmo dejó varias conducciones de
muchos quilates en las que rompió las líneas blancas. Se iba de Lucas, Isco y
Modric como si fuesen cadetes, y eso no pueden decirlo muchos jugadores. En
caso contrario, apoyaba la jugada detrás de la línea del balón para asegurar el
pase y darle velocidad. René habría pasado una noche dura imaginando cómo
defender a Isco y a un Cristiano que venía de destrozar como segundo punta a
todo un Shakhtar Donetsk, y se encontró con un contexto muy favorable para
ponerse en el mapa futbolístico español. Hasta se ha animado a tener su ocasión
en una jugada a balón parado. Tan sorprendente como cierto. Por mucho que el
Madrid no esté a su mejor nivel, hay que tener algo distinto para destacar en
el Santiago Bernabéu, y hoy el Granada, con Khrin como ejemplo, lo ha hecho.
Una noticia muy agradable en un puesto muy sensible del esquema de José Ramón
Sandoval.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com
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