lunes, 30 de mayo de 2016

Pasión en Basilea

Liverpool y Sevilla no son dos equipos muy diferentes. Ambos mejoran jugando en casa, cuando ganan suele proceder de un derroche de intensidad en algunos tramos de los partidos y sus argumentos futbolísticos también guardan sus similitudes. Aunque si ambos han llegado hasta aquí es por eso que les une por encima de todas esas cosas. Para sus aficiones, son un sentimiento más allá de cualquier lógica. Sus estadios son calderas bien armadas dispuestas a abrasar a sus rivales. Si no cómo se explica que el Sevilla esté donde esté con tan sólo una victoria fuera de casa esta temporada. O que el Liverpool estuviera eliminado perdiendo 1-3 a falta de treinta y tres minutos frente al Dortmund y hoy esté en Basilea. Anfield y el Sánchez Pizjuán bien valen una final.

Pero precisamente la final se jugará en un ambiente de supuesta igualdad emotiva. St. Jakob Park contará por igual con sevillistas y reds en sus gradas, en un duelo fonético que todos estamos ansiosos por presenciar. ¿Vencerán aquellos que le dicen a su equipo You’ll Never Walk Alone o será la Giralda, orgullosa, quien suene más fuerte en Basilea? Probablemente los verdaderos ganadores en esta batalla seamos los espectadores neutrales. Pero el caso es que el estadio no será un factor que puedan jugar ninguno de ellos a su favor, así que teniendo esto en cuenta habrá que ver quién es capaz de mantener su discurso en un contexto en el que el Liverpool se ha mostrado algo más constante que el Sevilla.

Con el regreso de Sturridge y Emre Can, el Liverpool ha podido consolidar en cierto modo el estilo que su técnico mejor conoce. A Jurgen Klopp lo conocíamos todos desde su paso por Alemania, y le gusta proponer un juego agresivo tanto en ataque como en defensa, que sea vertical siempre que pueda y asfixie al rival con el balón. Pero nos quedaba la duda de si sería capaz de implementarlo en el conjunto red, y parece que lo ha conseguido en el mejor momento. Hombres clave recuperados y en buena forma, ideas claras y una sensación de ligera superioridad futbolística a su rival sobre el césped. Después deberán traducirla en ocasiones frente a un conjunto que tendrá fases del partido en las que le entregará el balón e intentará desequilibrar la balanza con su hombre gol esta temporada: Kevin Gameiro.

Con los jugadores descansados tras dos jornadas ligueras en las que ha podido rotar lo que ha querido, el Sevilla de Unai Emery saldrá a Basilea a intentar incomodar todo lo posible a los hombres de Klopp. A través de un bloque previsiblemente más bajo que el de su rival, con las líneas juntas, los sevillanos pueden ser los que cedan la iniciativa para que la agresividad inglesa se traduzca en un descontrol provocado donde Banega y Reyes puedan brillar y filtrar el pase que ponga a Gameiro delante del portero. Un plan similar al que Marcelino planteó en semifinales y que precisamente los dos jugadores red mencionados anteriormente se encargaron de desarbolar, pero del que tomaría buena nota el técnico vasco para encontrar la manera de hacerlo efectivo.

La estructura defensiva de los andaluces se antoja clave en este sentido, y de ella puede depender que el partido vaya, por lo menos, a la tanda de penaltis. Pero si el equipo quiere tener opciones de marcar, un nombre aparentemente secundario emerge sobre los demás. Aquel sobre cuya conducción privilegiada se puede sostener el equipo ante la presión tras pérdida del Liverpool: Víctor Machín ‘Vitolo’. En defensa el canario estará obligado a ayudar constantemente a su lateral ya que el sector izquierdo del ataque inglés es el que más hombres acumula con Philippe Coutinho, las subidas de Alberto Moreno y las caídas de Roberto Firmino. Pero además, de producirse el robo se trata del jugador ideal para comenzar la transición recibiendo el primer pase entre líneas o con su propia arrancada.


Kevin Gameiro contra Touré y Lovren Daniel Sturridge contra Rami y Fazio, Ever Banega contra Lucas Leiva, Emre Can contra Krychowiak. Éstos y muchos otros duelos tendrán la llave para levantar un título que cada año cobra más prestigio. Lo hace precisamente por los rivales que enfrenta, como Sevilla, Liverpool, Villarreal o Tottenham. Ya no es un trofeo menor. En realidad nunca lo fue. La Europa League se creó para que los aficionados pudiéramos ver finales como la que se disputará esta noche en St. Jakob Park entre dos equipos cuyo fútbol luchará por un puesto en la Champions League. Porque las dos aficiones tienen ese nivel, pero sólo una escuchará sus acordes la próxima campaña. Y será la que desate la pasión de la manera más positiva sobre el césped.

Artículo publicado en garrinchamagazine.com

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