Liverpool y Sevilla no son dos equipos muy diferentes. Ambos
mejoran jugando en casa, cuando ganan suele proceder de un derroche de
intensidad en algunos tramos de los partidos y sus argumentos futbolísticos
también guardan sus similitudes. Aunque si ambos han llegado hasta aquí es por
eso que les une por encima de todas esas cosas. Para sus aficiones, son un
sentimiento más allá de cualquier lógica. Sus estadios son calderas bien
armadas dispuestas a abrasar a sus rivales. Si no cómo se explica que el
Sevilla esté donde esté con tan sólo una victoria fuera de casa esta temporada.
O que el Liverpool estuviera eliminado perdiendo 1-3 a falta de treinta y tres
minutos frente al Dortmund y hoy esté en Basilea. Anfield y el Sánchez Pizjuán
bien valen una final.
Pero precisamente la final se jugará en un ambiente de supuesta
igualdad emotiva. St. Jakob Park contará por igual con sevillistas y reds en sus gradas, en un duelo fonético
que todos estamos ansiosos por presenciar. ¿Vencerán aquellos que le dicen a su
equipo You’ll Never Walk Alone o será
la Giralda, orgullosa, quien suene más fuerte en Basilea? Probablemente los
verdaderos ganadores en esta batalla seamos los espectadores neutrales. Pero el
caso es que el estadio no será un factor que puedan jugar ninguno de ellos a su
favor, así que teniendo esto en cuenta habrá que ver quién es capaz de mantener
su discurso en un contexto en el que el Liverpool se ha mostrado algo más
constante que el Sevilla.
Con el regreso de Sturridge y Emre Can, el Liverpool ha podido
consolidar en cierto modo el estilo que su técnico mejor conoce. A Jurgen Klopp
lo conocíamos todos desde su paso por Alemania, y le gusta proponer un juego
agresivo tanto en ataque como en defensa, que sea vertical siempre que pueda y
asfixie al rival con el balón. Pero nos quedaba la duda de si sería capaz de
implementarlo en el conjunto red, y
parece que lo ha conseguido en el mejor momento. Hombres clave recuperados y en
buena forma, ideas claras y una sensación de ligera superioridad futbolística a
su rival sobre el césped. Después deberán traducirla en ocasiones frente a un
conjunto que tendrá fases del partido en las que le entregará el balón e
intentará desequilibrar la balanza con su hombre gol esta temporada: Kevin Gameiro.
Con los jugadores descansados tras dos jornadas ligueras en las
que ha podido rotar lo que ha querido, el Sevilla de Unai Emery saldrá a
Basilea a intentar incomodar todo lo posible a los hombres de Klopp. A través
de un bloque previsiblemente más bajo que el de su rival, con las líneas
juntas, los sevillanos pueden ser los que cedan la iniciativa para que la
agresividad inglesa se traduzca en un descontrol provocado donde Banega y Reyes
puedan brillar y filtrar el pase que ponga a Gameiro delante del portero. Un
plan similar al que Marcelino planteó en semifinales y que precisamente los dos
jugadores red mencionados
anteriormente se encargaron de desarbolar, pero del que tomaría buena nota el
técnico vasco para encontrar la manera de hacerlo efectivo.
La estructura defensiva de los andaluces se antoja clave en este
sentido, y de ella puede depender que el partido vaya, por lo menos, a la tanda
de penaltis. Pero si el equipo quiere tener opciones de marcar, un nombre
aparentemente secundario emerge sobre los demás. Aquel sobre cuya conducción
privilegiada se puede sostener el equipo ante la presión tras pérdida del
Liverpool: Víctor Machín ‘Vitolo’. En defensa el canario estará obligado a
ayudar constantemente a su lateral ya que el sector izquierdo del ataque inglés
es el que más hombres acumula con Philippe Coutinho, las subidas de Alberto
Moreno y las caídas de Roberto Firmino. Pero además, de producirse el robo se
trata del jugador ideal para comenzar la transición recibiendo el primer pase
entre líneas o con su propia arrancada.
Kevin Gameiro contra Touré y Lovren Daniel Sturridge contra Rami y
Fazio, Ever Banega contra Lucas Leiva, Emre Can contra Krychowiak. Éstos y
muchos otros duelos tendrán la llave para levantar un título que cada año cobra
más prestigio. Lo hace precisamente por los rivales que enfrenta, como Sevilla,
Liverpool, Villarreal o Tottenham. Ya no es un trofeo menor. En realidad nunca
lo fue. La Europa League se creó para que los aficionados pudiéramos ver
finales como la que se disputará esta noche en St. Jakob Park entre dos equipos
cuyo fútbol luchará por un puesto en la Champions League. Porque las dos
aficiones tienen ese nivel, pero sólo una escuchará sus acordes la próxima
campaña. Y será la que desate la pasión de la manera más positiva sobre el
césped.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com
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