Cómo echábamos de menos todos las jornadas de transistor. Sin
ánimo de entrar en el debate sobre la planificación de las jornadas ligueras y
los derechos de televisión, lo cierto es que esta liga sólo tendrá una jornada con
los diez partidos a la misma hora y creo que no me equivoco si digo que ha sido
la que hemos vivido de manera intensa. Marcaba el Atlético y al instante Leo
Messi recuperaba el liderato de falta directa. El Real Madrid hacía lo propio
en el Santiago Bernabéu y todos sus aficionados fijaban sus ojos en aquellos
hombres a sus lados que tenían la radio en marcha para ver si el Espanyol hacía
buena su victoria. Jugabas en tu campo y en otros dos por lo menos. Emoción en
estado puro, como la que han vivido hoy todos los equipos que se jugaban la
permanencia en Primera División.
Betis y Deportivo
dieron el último paso
Con el Levante ya descendido en la pasada jornada, hasta seis eran
los equipos con posibilidades matemáticas de descender en la temporada 2015/16
a la Liga Adelante. De entre ellos, dos estaban en esa una situación privilegiada,
y con apenas un punto lograrían su objetivo. El primero de ellos era el Real
Betis, que siguiendo con la tónica de su temporada tiró de Rubén Castro para
solventar la papeleta en Ipurúa en un partido en el que de nuevo demostró un
fútbol lejos del que sus hombres tienen individualmente. Y por su parte, el
Deportivo de la Coruña de Víctor Sánchez del Amo sí ganó su encuentro en El
Madrigal con un buen Lucas Pérez guiando los ataques de su equipo y anotando el
gol que sellaba la victoria. Enfrente tuvieron un Villarreal que todavía se
preguntaba qué pasó en Anfield, y que pese a llevar las riendas del choque fue
incapaz de materializar sus jugadas, pero el mérito volvió a ser de los
gallegos muchas jornadas después.
El Granada, el
gran vencedor de la jornada
Los otros cuatro equipos
involucrados sí tenían más que tres puntos en juego. Con un Getafe-Sporting de
Gijón que se antojaba crucial en la lucha por la permanencia de todos ellos, y
el Rayo Vallecano jugando en Anoeta, pocos podrían haber dicho que sería el
Granada quien firmara su presencia en la próxima Liga BBVA en un duelo en el
Sánchez Pizjuán marcado por la eliminatoria del Sevilla ante el Shakthar
Dontesk. El partido del pasado jueves sumado a las nulas aspiraciones de los
locales en la competición liguera dieron al once alineado por Unai Emery más
nombres poco habituales de los que en condiciones normales hubiese juntado, y
un buen Granada liderado por Isaac Cuenca. Con dos goles y una asistencia,
todos ellos en momentos clave del partido, el catalán fue eficaz en el partido
que mayor eficacia requería de la temporada, y junto con Doucouré en defensa y
Rubén Rochina en las transiciones consiguieron mantener a su equipo una
temporada más en la categoría reina del fútbol español.
Todo lo anterior nos deja tres equipos con posibilidades de ser
quienes acompañen al Levante en la próxima temporada de la Segunda División
española: Getafe, Sporting de Gijón y Rayo Vallecano.
Sporting y Rayo
Vallecano, pendientes de lo que haga el Getafe
Conscientes de que el golaveraje particular lo tenían perdido, el
Sporting fue quien más decididamente atacó las inmediaciones de su rival en el
Coliséum Alfonso Pérez. Por momentos les salió bien, ya que se adelantaron en
el marcador y los demás resultados les situaban fuera de los puestos de
descenso en ese instante. Pero si antes decíamos que todo podía cambiar en
cuestión de segundos, aquí no hizo falta irse a otro estadio para verlo: Nacho
Cases fue expulsado y el Getafe empató el encuentro. Un giro de ciento ochenta
grados que pudo ser mayor si los azulones hubieran marcado un gol más,
terminando en esta misma jornada con la agonía de los desgraciados
protagonistas de esta aventura. Pero no fue así, y la esperanza vivirá una
semana más a orillas del Cantábrico.
Pescar en ese río revuelto era la intención de los chicos de Paco
Jémez, para lo que se fueron a tierras de pescadores. Y las que estuvieron
revueltas fueron sus ideas. Debemos pensar que fueron la tensión y los nervios
los que hicieron que el Rayo Vallecano jugara uno de los peores encuentros de
la temporada en su choque de la jornada treinta y siete ante la Real Sociedad,
porque de no ser así no encontraríamos un calificativo adecuado para el plan de
juego de los madrileños. Los equipos de Jémez acostumbran a correr riesgos en
defensa, pero si lo hacen es para después contar con ventajas en campo
contrario. Y hoy no hubo ni defensa si ataque. Cada vez que la Real Sociedad
superaba la tibia presión tras pérdida de los vallecanos, o cuando robaban sin
demasiado esfuerzo el balón en el centro del campo, sólo el poco acierto de los
hombres de arriba evitó que el encuentro se pusiera 4-0 para los donostiarras.
Cada vez que Mikel Oyarzabal cogía el balón en conducción, Paco Jémez se echaba
a temblar. Y cuando eran ellos los que atacaban, a sus chicos les temblaban las
ideas. El equipo no pareció tener un plan que implementar en los noventa
minutos de partido, y aún así pudo terminar empatando en los últimos momentos.
Un partido para el olvido, que además les deja en la peor de las situaciones y
con la terrible sensación de que lo tuvieron en sus manos y no fueron capaces
de conseguirlo.
Así llegamos a la fatídica jornada treinta y ocho de la Liga BBVA
2015/16. Una jornada en la que tres equipos lucharán por no descender, y de los
que sólo uno depende de sí mismo para conseguirlo. Aunque el Rayo consiga
ganarle al Levante en casa, deberá esperar que ninguno de sus dos rivales venza
su encuentro. Por mucho que el Sporting gane al Villarreal en El Molinón, de
nada servirá si el Getafe no pincha. Un equipo que tendrá en sus manos la
salvación, y que deberá hacer buena venciendo en el Benito Villamarín al Real
Betis.
Quien no piense que los tres partidos serán
impredecibles pese a la situación de los rivales estará cometiendo un craso
error. Hoy un Levante ya descendido ha arrebatado a un finalista de Champions
League sus opciones de ganar la Liga, y una Real Sociedad sin nada en juego ha
podido condenar a su rival al letargo de la Liga Adelante. A las cinco de la
tarde del próximo domingo el Getafe estará salvado, a y media será el Sporting
y a las seis será el Rayo Vallecano. Pero sólo el que lo sea a las siete
importará. Sólo en ese momento dos aficiones llorarán de tristeza y otra de
éxtasis. Y sea quien sea el vencedor, dependerá de lo que ocurra en Sevilla.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com
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