En casa, frente al Osasuna, Fran Escribá decidió que era buen
momento para recuperar el 4-4-2 que decidió dejar en el guardarropa del
Santiago Bernabéu para poder lucir el traje que había diseñado para la ocasión.
Fue un esmoquin elegante, con muchos detalles, que cualquiera pensaría en
vestir de nuevo. Pero con la sensatez que caracteriza su estilo, el técnico del
conjunto castellonense decidió recoger todos esos broches que llevó en la noche
madrileña para ponérselos al mono de trabajo que mejor conocen en El Madrigal,
la pareja de delanteros, y con sus dos puntas afrontó el partido trampa que le
esperaba frente a un Osasuna que pese a sus bajas pretendía conseguir la
primera victoria de la temporada.
A pesar de formar con Pato y Sansone en punta, con una línea de
cuatro centrocampistas por detrás, el Villarreal que venció por 3-1 ayer al
conjunto de Enrique Martín utilizó un fútbol muy parecido al que destelló con
balón en Madrid el miércoles pasado. Con sólo dos centrocampistas en esta
ocasión, formando un doble pivote, tener en tu equipo a Bruno Soriano y Manu
Trigueros te permite estas cosas. El nivel de forma de los españoles sirve para
explicar la facilidad con la que el Villarreal está hilvanando su juego en
estos últimos encuentros, excelsos en sus decisiones y acertados en sus desplazamientos.
Si el año pasado echamos de menos a un Trigueros más protagonista en el juego,
con un nivel de forma y de confianza bastante peor que el actual, este año los
matices en la apuesta del nuevo técnico le están dando los galones para
remediarlo, y su calidad está haciendo el resto. Ya sea con un solo
centrocampista a su lado o con dos, lo que aumenta el mérito de su inicio de
temporada. Y bueno, a Bruno Soriano no hace falta que le presentemos.
Con dos directores de orquesta perfectamente coordinados, el resto
de las piezas de los amarillos en ataque funcionaron como un reloj. Los
interiores conducían hasta el momento preciso, en el que siempre estaba Manu o
Bruno para ofrecerse y desahogar la presión. Los laterales se acercaban y
doblaban en el momento en el que los interiores abandonaban la banda. Y los
delanteros, especialmente un Alexandre Pato muy implicado en la creación,
alternaban movimientos de apoyo con otros de ruptura ante una defensa
adelantada como la rojilla que no estuvo todo lo acertada que debiera. Unos
mecanismos que a los más nostálgicos nos recuerdan a una esencia añeja y
primorosa que reinó en El Madrigal hace no demasiado.
Así fue como el equipo se dividía verticalmente en dos grupos de
jugadores, con los poseedores del balón por un lado y la banda contraria por el
otro. Lateral, interior, centrocampista y delantero se acercaban para buscar
las asociaciones, y sus respectivos del lado opuesto permanecían en la
distancia, expectantes al desarrollo de los acontecimientos, para crear el
hueco necesario para sus combinaciones. Éstas sucedían en muchas ocasiones
cerca de la medular del terreno de juego, tentando a los rojillos a presionar
para castigar después su espalda. Pero si lo hacían cerca del área contraria,
el altísimo porcentaje de acierto en las acciones de los amarillos hizo que en
cualquier momento el Villarreal pudiera crear una ocasión de peligro.
En las réplicas del terremoto que supuso el cese de
Marcelino, muchos desconfiaban del encaje de las piezas nuevas en el característico
esquema del conjunto amarillo. Ayer, había quienes decían que Roberto Soriano y
Nicola Sansone reflejaban llevar años en la cantera grogueta. Probablemente, ni
los primeros ni los segundos lleven razón. La realidad es que los ajustes que
Fran Escribá, que cada vez apuntan más a consolidarse como plan A del equipo,
están sentando muy bien a todos sus componentes. Otro que llegó el año pasado
como Samu Castillejo cuajó su mejor encuentro desde su llegada al club
castellonense, quien sabe si anunciando la inminente eclosión del potencial que
atesora en su zurda. Pero lo único que podemos confirmar es que el equipo le ha
dado la vuelta a la difícil situación anímica que atravesó, y que amenaza con
aprovechar la profundidad de su plantilla para competir en los tres torneos en
los que participa. Con Cedric Bakambu a punto de regresar.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com
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