lunes, 2 de enero de 2017

Un mercado en constante crecimiento

El mercado de fichajes estival del presente año volvió a estar marcado por los grandes movimientos. En un año en el que muchos directores deportivos han hecho muy bien su trabajo –al menos sobre el papel-, dos fueron los nombres que han roto el mercado con cifras desorbitadas. De hecho, ambos guardan una relación muy íntima al protagonizarlos el mismo equipo italiano. Pero grandes proyectos han establecido sus bases en este mercado de fichajes, y sería injusto centrar todas las miradas en las operaciones con más ceros en el cheque. Por ello, aunque empezaremos este recorrido de traspasos por los clubes más mediáticos, no faltarán tampoco aquellos movimientos más llamativos o ilusionantes.

Empezando precisamente por el equipo que ha marcado el verano, la Juventus de Turín decidió que la oferta del Manchester United era lo suficientemente buena como para que Paul Pogba volviera a casa. Para el regreso del hijo pródigo necesitaron superar el record del mercado, pero muchas negociaciones y 105 millones de euros después, el francés dejaba Italia para volver a Inglaterra. Y la Vecchia Signora no perdió el tiempo. Noventa de esos ciento cinco millones volaron a Nápoles para que Gonzalo Higuaín, el único jugador que tuvo la opción de arrebatarles el Scudetto la pasada campaña, recalara en sus filas. Junto con él, Miralem Pjanic, Marko Pjaca o Daniel Alves aterrizaron en el campeón italiano y perfeccionaron un equipo aspirante a todo.

En cuanto al destino del fichaje más caro de la historia, el Manchester United fue otro de los equipos más activos en el mercado veraniego. José Mourinho regresó a los banquillos, y con él llegó una fuerte inversión por parte de la directiva para recuperar el juego y el estatus internacional de los red devils. Eric Bailly fue el elegido para liderar la débil zaga de los diablos, Henrikh Mkhitaryan crearía en tres cuartos junto con Pogba, y arriba Zlatan Ibrahimovic haría el resto. Casi nada.

Pero sus vecinos citizens no iban a ser menos, y desde hace unos meses ya tenían atada a su gran incorporación: Pep Guardiola. Podríamos dejarlo aquí y ya estaría claro el impacto de este mercado de fichajes en el Manchester City, pero cuando hay dinero no hay por qué parar la fiesta. Junto con el técnico catalán llegaron jóvenes promesas como John Stones, Leroy Sané o Gabriel Jesús, así como tres nombres más consolidados como Ilkay Gündogan, Claudio Bravo y Nolito. El poderío económico de la Premier League por fin creaba a sus dos mayores criaturas, que además compartirían ciudad.

Otros grandes equipos también apostaron por estar muy activos en el mercado estival, como el FC Barcelona. En esta ocasión decidieron no irse muy lejos para traer un fondo de armario de primerísimo nivel con nombres como André Gomes, Paco Alcacer o Samuel Umtiti. Algunos, como el Real Madrid, decidieron mantener su base y simplemente traer algún complemento en forma del regreso de Álvaro Morata. Y la gran mayoría, como el Bayern de Munich o el Atlético de Madrid, optaron por el término medio. Los primeros fueron previsores dejando atados a Mats Hummels y Renato Sanches a principios de este periodo, y los segundos tardaron más en traer a hombres como Kevin Gameiro y Nico Gaitán.

Pero la segunda línea de equipos tampoco se quedó atrás, creando alguno de los proyectos más atractivos e ilusionantes por su propuesta. Un verano más, Monchi hizo magia para que la llegada del técnico Jorge Sampaoli fuese acompañada de jugadores de su perfil como Samir Nasri, Franco Vázquez o Ben Yedder. Sin alejarnos mucho de la ciudad andaluza, el Villarreal también deslumbró con las llegadas de Alexandre Pato, Roberto Soriano y Nicola Sansone, pese al brusco cambio de entrenador. Y esta vez sí, mucho más al norte, Dortmund protagonizó uno de los mercados más llamativos de Europa apostando con decisión por el talento joven. Ousmane Dembélé, Emre Mor, Raphael Guerreiro, Sebastian Rode, Marc Bartra,… Una auténtica batería de jugadores con potencial, aderezados con el regreso al Signal Iduna Park del anteriormente exiliado Mario Götze, y su compañero campeón del mundo André Schürrle.

Y tras haber mencionado los fichajes de Samir Nasri por el Sevilla y de Alexandre Pato por el Villarreal, es inevitable mencionar otros fichajes inesperados, que la gente suele calificar como random. Aunque de random no tienen nada. Probablemente, tú que estarás leyendo esto con meses de competición para saber cómo han funcionado lo sabrás mejor que nadie. A esta lista habría que añadir la llegada de Kevin-Prince Boateng a la UD Las Palmas, Ryan Babel al Deportivo de la Coruña y Mario Balotelli al OGC Niza. Puede ocurrir de todo, pero no les vaticino mal futuro.

Repasando todos los nombres que han ido apareciendo a lo largo del artículo, hay que llegar a la conclusión de que las direcciones deportivas, sobre el papel, parecen haber sido más certeras que en otras ocasiones a la hora de cerrar los fichajes. Y no sólo en clubes más bien mediáticos. Equipos como Málaga, Alavés o Middlesbrough también han protagonizado un mercado ilusionante en estos términos, incluyendo la llegada de sus respectivos técnicos. Porque el mercado de técnicos también ha experimentado un altísimo grado de movimiento. Unai Emery ha dejado su querida Sevilla para luchar por conquistar la Champions League con el PSG, Antonio Conte reconstruirá al irreconocible Chelsea actual, Carlo Ancelotti tomará el relevo de un Guardiola que ha ido a conquistar Inglaterra. Y así ha ocurrido con un amplio número de técnicos y equipos.


Podríamos seguir con este artículo durante siglos y seguro que nos estaríamos dejando alguna llegada fundamental. El mercado nunca para, sino que de hecho crece año a año. Visto lo visto, quién sabe cuál será el traspaso récord dentro de cinco o diez años. Pero lo importante para nosotros no es esa cantidad, sino lo que nos hagan disfrutar cuando veamos a los nuevos proyectos echar a andar. Y con semejante materia prima, sin duda, todos darán que hablar.

Artículo publicado en garrinchamagazine.com

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