El mercado de fichajes estival del presente año volvió a estar
marcado por los grandes movimientos. En un año en el que muchos directores
deportivos han hecho muy bien su trabajo –al menos sobre el papel-, dos fueron los
nombres que han roto el mercado con cifras desorbitadas. De hecho, ambos
guardan una relación muy íntima al protagonizarlos el mismo equipo italiano.
Pero grandes proyectos han establecido sus bases en este mercado de fichajes, y
sería injusto centrar todas las miradas en las operaciones con más ceros en el
cheque. Por ello, aunque empezaremos este recorrido de traspasos por los clubes
más mediáticos, no faltarán tampoco aquellos movimientos más llamativos o
ilusionantes.
Empezando precisamente por el equipo que ha marcado el verano, la
Juventus de Turín decidió que la oferta del Manchester United era lo
suficientemente buena como para que Paul Pogba volviera a casa. Para el regreso
del hijo pródigo necesitaron superar el record del mercado, pero muchas
negociaciones y 105 millones de euros después, el francés dejaba Italia para
volver a Inglaterra. Y la Vecchia Signora no perdió el tiempo. Noventa de esos
ciento cinco millones volaron a Nápoles para que Gonzalo Higuaín, el único jugador
que tuvo la opción de arrebatarles el Scudetto la pasada campaña, recalara en
sus filas. Junto con él, Miralem Pjanic, Marko Pjaca o Daniel Alves aterrizaron
en el campeón italiano y perfeccionaron un equipo aspirante a todo.
En cuanto al destino del fichaje más caro de la historia, el
Manchester United fue otro de los equipos más activos en el mercado veraniego.
José Mourinho regresó a los banquillos, y con él llegó una fuerte inversión por
parte de la directiva para recuperar el juego y el estatus internacional de los
red devils. Eric Bailly fue el
elegido para liderar la débil zaga de los diablos, Henrikh Mkhitaryan crearía
en tres cuartos junto con Pogba, y arriba Zlatan Ibrahimovic haría el resto.
Casi nada.
Pero sus vecinos citizens
no iban a ser menos, y desde hace unos meses ya tenían atada a su gran
incorporación: Pep Guardiola. Podríamos dejarlo aquí y ya estaría claro el
impacto de este mercado de fichajes en el Manchester City, pero cuando hay
dinero no hay por qué parar la fiesta. Junto con el técnico catalán llegaron
jóvenes promesas como John Stones, Leroy Sané o Gabriel Jesús, así como tres
nombres más consolidados como Ilkay Gündogan, Claudio Bravo y Nolito. El
poderío económico de la Premier League por fin creaba a sus dos mayores
criaturas, que además compartirían ciudad.
Otros grandes equipos también apostaron por estar muy activos en
el mercado estival, como el FC Barcelona. En esta ocasión decidieron no irse
muy lejos para traer un fondo de armario de primerísimo nivel con nombres como
André Gomes, Paco Alcacer o Samuel Umtiti. Algunos, como el Real Madrid,
decidieron mantener su base y simplemente traer algún complemento en forma del
regreso de Álvaro Morata. Y la gran mayoría, como el Bayern de Munich o el
Atlético de Madrid, optaron por el término medio. Los primeros fueron
previsores dejando atados a Mats Hummels y Renato Sanches a principios de este
periodo, y los segundos tardaron más en traer a hombres como Kevin Gameiro y
Nico Gaitán.
Pero la segunda línea de equipos tampoco se quedó atrás, creando
alguno de los proyectos más atractivos e ilusionantes por su propuesta. Un
verano más, Monchi hizo magia para que la llegada del técnico Jorge Sampaoli fuese
acompañada de jugadores de su perfil como Samir Nasri, Franco Vázquez o Ben
Yedder. Sin alejarnos mucho de la ciudad andaluza, el Villarreal también
deslumbró con las llegadas de Alexandre Pato, Roberto Soriano y Nicola Sansone,
pese al brusco cambio de entrenador. Y esta vez sí, mucho más al norte,
Dortmund protagonizó uno de los mercados más llamativos de Europa apostando con
decisión por el talento joven. Ousmane Dembélé, Emre Mor, Raphael Guerreiro,
Sebastian Rode, Marc Bartra,… Una auténtica batería de jugadores con potencial,
aderezados con el regreso al Signal Iduna Park del anteriormente exiliado Mario
Götze, y su compañero campeón del mundo André Schürrle.
Y tras haber mencionado los fichajes de Samir Nasri por el Sevilla
y de Alexandre Pato por el Villarreal, es inevitable mencionar otros fichajes
inesperados, que la gente suele calificar como random. Aunque de random no
tienen nada. Probablemente, tú que estarás leyendo esto con meses de
competición para saber cómo han funcionado lo sabrás mejor que nadie. A esta
lista habría que añadir la llegada de Kevin-Prince Boateng a la UD Las Palmas,
Ryan Babel al Deportivo de la Coruña y Mario Balotelli al OGC Niza. Puede
ocurrir de todo, pero no les vaticino mal futuro.
Repasando todos los nombres que han ido apareciendo a lo largo del
artículo, hay que llegar a la conclusión de que las direcciones deportivas,
sobre el papel, parecen haber sido más certeras que en otras ocasiones a la
hora de cerrar los fichajes. Y no sólo en clubes más bien mediáticos. Equipos
como Málaga, Alavés o Middlesbrough también han protagonizado un mercado
ilusionante en estos términos, incluyendo la llegada de sus respectivos
técnicos. Porque el mercado de técnicos también ha experimentado un altísimo
grado de movimiento. Unai Emery ha dejado su querida Sevilla para luchar por
conquistar la Champions League con el PSG, Antonio Conte reconstruirá al
irreconocible Chelsea actual, Carlo Ancelotti tomará el relevo de un Guardiola
que ha ido a conquistar Inglaterra. Y así ha ocurrido con un amplio número de
técnicos y equipos.
Podríamos seguir con este artículo durante siglos y seguro que nos
estaríamos dejando alguna llegada fundamental. El mercado nunca para, sino que
de hecho crece año a año. Visto lo visto, quién sabe cuál será el traspaso
récord dentro de cinco o diez años. Pero lo importante para nosotros no es esa
cantidad, sino lo que nos hagan disfrutar cuando veamos a los nuevos proyectos
echar a andar. Y con semejante materia prima, sin duda, todos darán que hablar.
Artículo publicado en garrinchamagazine.com
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