Gran partido de fútbol el que pudimos ver en Sclessin entre
Standard y Oostende, en el que los aficionados seguro que salieron con el ceño
fruncido por el juego de su equipo, pero del que al menos pensarán que mereció la pena pagar la entrada al presenciar
hasta ocho goles. Siete de ellos en tan sólo 45 minutos. Y es que los locales
se marcharon al descanso controlando perfectamente la situación y con un
marcador favorable por la mínima, pero sin explicación aparente el partido se revolucionó tras el paso por
vestuarios para dar pie a un festival de goles. En dos jugadas aisladas, el
equipo de Oostende consiguió remontar el marcador y el Standard tuvo que hacer
la del favorito que le remontan en casa: volcarse al ataque. Y así fue como se
rompió el partido. Los de Lieja echaron el resto en un ataque que apenas vio
puerta hasta que ya fue demasiado tarde, y los visitantes les cogieron
constantemente al contragolpe para ir haciendo más grande la huella en el
marcador y en el desencanto de la grada con el técnico. Sin dar la sensación de
llegar a entrar nunca del todo en el partido, el Standard de Lieja perdió
finalmente por 3-5, dejando tanto a su equipo como a su entrenador muy tocados
de cara a un futuro próximo.
Guy Luzon sacó un once de garantías para afrontar el partido
y controlarlo desde el inicio. Con Kawashima en portería, la defensa la iba a
dirigir el recién debutante de la selección belga, Laurent Ciman. El central
belga, acompañado de Van Damme en el centro de la defensa y con Teixeira y Faty
en los laterales, mantendría una línea
de presión relativamente elevada para que el equipo no se partiera, y
recuperar antes el balón mientras que los laterales subían para crear superioridades
en ataque. De hecho, Teixeira estuvo muy participativo en ese aspecto. Por
delante, Louis y Trebel se encargarían de la sala de maquinas para dejar a Ono
y M’Poku crear peligro por bandas y así asistir a su estrella arriba, el
delantero De Camargo.
Por el otro lado, el técnico del Oostende, Frederik
Vanderbiest, sabedor de la superioridad ofensiva de su rival, decidió sacar un
1-4-2-3-1 con De Shutter y Brillant como pareja atrás. Sumados a los laterales
Schmisser y Lukaku, recién convocado con la absoluta belga, debían de
encargarse de frenar el, en teoría fuerte, ataque del Standard. Para ayudarlos,
Berrier y Fernando formaban la línea de dos por delante de la defensa, y ambos tenían
también la orden de mandar balones a la
espalda de los laterales para que las balas del ataque del Oostende llegaran al
área rival en dos/tres toques y acabaran jugada. Ruiz y Coulibaly fueron
los elegidos para darle esa electricidad al juego del equipo, y dieron muy bien
la talla.
El partido comenzó bajo el total control del Standard de
Lieja. Moviendo el balón con cuidado de no fallar pases en el centro del campo,
los locales se hicieron con el balón y no lo soltaron en toda la primera parte.
Entre Louis y Trebel se encargaron de buscar el balón de los centrales, y ser
ellos mismos quienes lo distribuían en zonas más ofensivas del campo. Movían a
banda, se apoyaban en De Camargo para que devolviera de cara a un compañero, o
mandaban a Teixeira cuando aprovechaba los huecos que dejaba su interior al
arrastrar hacia dentro al lateral. Los
de Luzon consiguieron encerrar al Oostende y confirmaron su buen juego con el
gol de Louis hacia la mitad de la primera parte. Por parte de los
visitantes, apenas pudimos ver algún acercamiento a los dominios de Kawashima.
Cualquiera se podría creer cómo iba a acabar el encuentro.
Al salir de
vestuarios, algo debió de decirles Vanderbiest
a sus hombres porque fue otro equipo el que saltó al campo. Lo que antes era fragilidad
defensiva se volvió robustez, con hasta capacidad para aguantar el balón y
salir con él controlado. Y por el contrario, el Standard empezó a hacer aguas
en defensa. Para entenderlo no hace falta más que ver el primer gol del
Oostende, en el que filtran un pase a Coulibaly entre una línea que
difícilmente parecía de cuatro atrás. Casi ni de tres. Después en una contra
perfectamente guiada por Lukaku y Ruiz marcaron el segundo, y lejos de
arrugarse ante el empate de De Camargo, los
de Oostende encontraron un filón cogiéndole la espalda a los laterales cuando
se prodigaban en ataque y pusieron el 2-4 en el luminoso. Ya casi al final,
los locales consiguieron un gol de córner que les metió de nuevo en el partido,
pero en el descuento el Oostende marcó el quinto y el árbitro pitó el final para
desgracia de los aficionados, que sufrieron como hace mucho con los suyos.
Con este resultado, son tres más los puntos que deja de
conseguir el “todopoderoso” Standard de Lieja, y que le dejan undécimo en la
tabla. Lejos de cumplir las expectativas, los
de Lieja sellan así un terrible comienzo de liga que ni el parón por selecciones
ha sabido remediar, y que ha dejado a su técnico, Guy Luzon, especialmente
señalado en el puesto. Mucho tendrán que cambiar las cosas para que
partidos como el que acabamos de analizar no vuelvan a repetirse en Sclessin, y
el equipo esté a la altura de las exigencias de sus aficionados. Por su parte,
el Oostende se encuentra en el lado opuesto, firmando una racha de cinco
partidos sin perder de los cuales cuatro son victorias, y que con la velocidad
de gente como Lukaku o Ruiz está dejando claro que tiene mucho que decir en
esta edición de la Jupiler Pro League.
Artículo publicado en eltiralineas.es


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