Fernando ganándole
la lucha a Lahm para batir a Lehmann. Xavi poniendo un saque de esquina medido
para que Puyol nos metiera en nuestra primera final de la Copa del Mundo.
Khedira y Kroos destrozando a Brasil a base de toque. Es tanto lo que une a
estas dos selecciones que la historia reciente
de la selección española no puede entenderse sin Alemania, ni la Mannschaft
habría conseguido su último mundial sin España. Pero el pasado, pasado está,
y anoche las últimas dos campeonas del mundo lo dejaron claro.
A más de uno nos
costó entender un España-Alemania sin ver sobre el terreno de juego a Xavi ni a
Puyol. Sin Torres ni Iniesta, o sin Lahm ni Schweinsteiger. Por A o por B, los
veintidós jugadores que ayer saltaron al campo no eran los que hubiésemos
querido para un partido de este calibre histórico y hasta el mismo cielo
parecía rugir con fuerza, nostálgico por los equipos que un día fueron. Ni la España de Sudáfrica ni la Alemania de
Brasil pisaron ayer Vigo, ni probablemente vuelvan a pisar ya nunca un estadio,
y es algo que hay que asumir, sobre todo por la parte que nos toca. Cuanto
antes asumamos que la España que ganó Eurocopa-Mundial-Eurocopa es historia del
fútbol, antes le quitaremos la losa a una generación que viene a hacer su
propio juego, no tan distinto del anterior, y cuyo objetivo es el mismo que el
que tuvieron ellos en su día: poner a España en la cima del mundo del fútbol.
Koke no es Xabi, Isco no es Iniesta, ni Callejón es Villa. Pero ojo, que son
Koke, Isco y Callejón, y que los que vienen son muy muy buenos, como diría Pep.
Así que, si no
queremos ponernos melancólicos, hay que entender que ambas selecciones están inmersas en sendos proyectos de
regeneración futbolística, y a
partir de ahí el partido nos dejó muchos detalles interesantes, partiendo de
los mismos onces iniciales.
Desde que se
produjo el fracaso en el Mundial, a Vicente se le ha recriminado mucho el no
hacer una renovación más profunda en la Selección, principalmente enfocada
hacia Isco. Igual soy yo, que pienso demasiado bien del hombre que nos ha hecho
Campeones del Mundo y de Europa, pero a mí me parece que si no lo ha hecho era
por falta de amistosos puros. Muchas veces, la gente –en la que me incluyo a veces-
piensa que por jugar contra Bielorrusia o Eslovenia no importa que haya tres
puntos en juego para clasificarse para la Eurocopa porque con un poco que les
juguemos los conseguiremos salga quien salga, y estoy seguro de que a Vicente
le limitaba para probar más cosas de las que ya ha probado. Es cierto que no
llevar a Isco o a Bruno antes también me parece un fallo, pero en general Vicente confía mucho en una
serie de jugadores, y es normal que acuda a ellos cuando lo que necesita son
resultados. Por suerte, ayer no había tres puntos en juego y en su once
pudimos ver a Bernat, Bruno, Isco, Raúl García, Nolito y Morata juntos. Low,
por su parte, más obligado por la plaga de lesiones alemana que por la
renovación, también sacó un once sorprendente con hombres como Rudy, Volland, o
Zieler.
Así, el balón echó
a rodar. O al menos lo intentó, porque el diluvio que cayó sobre Balaídos nos
arrebató parte del espectáculo. En la
primera parte, España consiguió controlar el partido hasta la entrada de
Bellarabi hacia el minuto 30, el mejor de los alemanes. Los hombres de
Vicente salieron convencidos de que podían jugarle de tú a tú a esta Alemania,
y por momentos nos hicieron ver que la siguiente generación está ahí, preparada
para recuperar la presión arriba y el juego de toque. Bruno y Busquets
estuvieron soberbios con el balón, más el primero que el segundo, ofreciéndose
siempre para el primer pase y saliendo a encimar a Kroos y Khedira cuando
Alemania pretendía sacar el balón controlado, e Isco siempre se ofrecía como opción para pasar la línea del centro del
campo. Fue un auténtico despliegue del malagueño, que poco a poco quiere
hacerse con el mando de la selección, y al que le faltaron piernas en la
segunda parte para aguantar el elevado ritmo que ambos querían imponerle al
juego. Además, Morata dio otra exhibición de desmarques de ruptura, demostrando
lo bien que le está sentando el cambio de aires en Turín, y Raúl García apenas
pudo aportar con un centro lateral. Con todo, Alemania conseguía también atravesar nuestras líneas más de una vez
cuando superaban la primera presión –que no era siempre lo suficientemente
precisa e intensa- y conectaba con Götze y Muller arriba. Pero un decente
partido de Iker y de Piqué bastó para que al descanso la portería se mantuviese
a cero pese a los intentos de Bellarabi, que entró por Muller por precaución,
para desorganizar a la defensa española. Un dolor de muelas para los nuestros
el jugador del Leverkusen desde que entró hasta el descanso.
En la segunda
mitad, Vicente decidió seguir con sus pruebas y dejó a Piqué, Ramos y Busquets
en el vestuario para dar entrada a Bartra, Albiol y Camacho. Y la verdad es que
la pareja de centrales estuvo sensacional. El
dominio pasó a ser más del lado alemán porque el del Málaga se situó por detrás
de Bruno, y el centro del campo español dio un pequeño paso atrás. Con el
paso de los minutos, el campo pesado se empezó a notar en las piernas de los
futbolistas, y las presiones tras pérdida se fueron reduciendo para no pagarlo
luego en las transiciones defensivas, pero no por ello España le perdió la cara
al partido. Esos fueron los mejores minutos de Nolito sobre el terreno de
juego, que aprovechando la salida de balón que conseguía un Isco omnipresente
–que le costó más de una pérdida-, pudo recibir varias veces con espacios para
encarar a la defensa alemana en su esquina favorita del estadio, e incluso
obligar al guardameta Zieler a lucirse en una falta cercana en la que buscó su
palo. Fueron detallitos, pero las
pruebas de Vicente iban dando unos resultados que en un futuro pueden ser
explotados en beneficio de la selección. Al final, un par de cambios más en
cada lado, y un buen disparo de media distancia botó delante de Kiko Casilla,
amargando su debut con la Roja y poniendo el definitivo 0-1 en el marcador.
A todos nos quedó
claro que ni España ni Alemania dieron ayer muestras de jugar como sólo ellas
han sido capaces de jugar. Pero eso no nos tiene que entristecer, sino
enorgullecer por haber sido testigos de lo que estas dos selecciones fueron, y
de todo lo que han dado a la historia del fútbol. Historia en la que han
entrado los dos con letras doradas, y a la que, tal vez, alguno de los
detallitos que ayer pudimos ver en Balaídos pueda llegar a entrar también.
Artículo publicado en dlgrada.es
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