domingo, 15 de marzo de 2015

Tormenta de detalles en Balaídos

Fernando ganándole la lucha a Lahm para batir a Lehmann. Xavi poniendo un saque de esquina medido para que Puyol nos metiera en nuestra primera final de la Copa del Mundo. Khedira y Kroos destrozando a Brasil a base de toque. Es tanto lo que une a estas dos selecciones que la historia reciente de la selección española no puede entenderse sin Alemania, ni la Mannschaft habría conseguido su último mundial sin España. Pero el pasado, pasado está, y anoche las últimas dos campeonas del mundo lo dejaron claro.

A más de uno nos costó entender un España-Alemania sin ver sobre el terreno de juego a Xavi ni a Puyol. Sin Torres ni Iniesta, o sin Lahm ni Schweinsteiger. Por A o por B, los veintidós jugadores que ayer saltaron al campo no eran los que hubiésemos querido para un partido de este calibre histórico y hasta el mismo cielo parecía rugir con fuerza, nostálgico por los equipos que un día fueron. Ni la España de Sudáfrica ni la Alemania de Brasil pisaron ayer Vigo, ni probablemente vuelvan a pisar ya nunca un estadio, y es algo que hay que asumir, sobre todo por la parte que nos toca. Cuanto antes asumamos que la España que ganó Eurocopa-Mundial-Eurocopa es historia del fútbol, antes le quitaremos la losa a una generación que viene a hacer su propio juego, no tan distinto del anterior, y cuyo objetivo es el mismo que el que tuvieron ellos en su día: poner a España en la cima del mundo del fútbol. Koke no es Xabi, Isco no es Iniesta, ni Callejón es Villa. Pero ojo, que son Koke, Isco y Callejón, y que los que vienen son muy muy buenos, como diría Pep.

Así que, si no queremos ponernos melancólicos, hay que entender que ambas selecciones están inmersas en sendos proyectos de regeneración futbolística, y a partir de ahí el partido nos dejó muchos detalles interesantes, partiendo de los mismos onces iniciales.

Desde que se produjo el fracaso en el Mundial, a Vicente se le ha recriminado mucho el no hacer una renovación más profunda en la Selección, principalmente enfocada hacia Isco. Igual soy yo, que pienso demasiado bien del hombre que nos ha hecho Campeones del Mundo y de Europa, pero a mí me parece que si no lo ha hecho era por falta de amistosos puros. Muchas veces, la gente –en la que me incluyo a veces- piensa que por jugar contra Bielorrusia o Eslovenia no importa que haya tres puntos en juego para clasificarse para la Eurocopa porque con un poco que les juguemos los conseguiremos salga quien salga, y estoy seguro de que a Vicente le limitaba para probar más cosas de las que ya ha probado. Es cierto que no llevar a Isco o a Bruno antes también me parece un fallo, pero en general Vicente confía mucho en una serie de jugadores, y es normal que acuda a ellos cuando lo que necesita son resultados. Por suerte, ayer no había tres puntos en juego y en su once pudimos ver a Bernat, Bruno, Isco, Raúl García, Nolito y Morata juntos. Low, por su parte, más obligado por la plaga de lesiones alemana que por la renovación, también sacó un once sorprendente con hombres como Rudy, Volland, o Zieler.

Así, el balón echó a rodar. O al menos lo intentó, porque el diluvio que cayó sobre Balaídos nos arrebató parte del espectáculo. En la primera parte, España consiguió controlar el partido hasta la entrada de Bellarabi hacia el minuto 30, el mejor de los alemanes. Los hombres de Vicente salieron convencidos de que podían jugarle de tú a tú a esta Alemania, y por momentos nos hicieron ver que la siguiente generación está ahí, preparada para recuperar la presión arriba y el juego de toque. Bruno y Busquets estuvieron soberbios con el balón, más el primero que el segundo, ofreciéndose siempre para el primer pase y saliendo a encimar a Kroos y Khedira cuando Alemania pretendía sacar el balón controlado, e Isco siempre se ofrecía como opción para pasar la línea del centro del campo. Fue un auténtico despliegue del malagueño, que poco a poco quiere hacerse con el mando de la selección, y al que le faltaron piernas en la segunda parte para aguantar el elevado ritmo que ambos querían imponerle al juego. Además, Morata dio otra exhibición de desmarques de ruptura, demostrando lo bien que le está sentando el cambio de aires en Turín, y Raúl García apenas pudo aportar con un centro lateral. Con todo, Alemania conseguía también atravesar nuestras líneas más de una vez cuando superaban la primera presión –que no era siempre lo suficientemente precisa e intensa- y conectaba con Götze y Muller arriba. Pero un decente partido de Iker y de Piqué bastó para que al descanso la portería se mantuviese a cero pese a los intentos de Bellarabi, que entró por Muller por precaución, para desorganizar a la defensa española. Un dolor de muelas para los nuestros el jugador del Leverkusen desde que entró hasta el descanso.

En la segunda mitad, Vicente decidió seguir con sus pruebas y dejó a Piqué, Ramos y Busquets en el vestuario para dar entrada a Bartra, Albiol y Camacho. Y la verdad es que la pareja de centrales estuvo sensacional. El dominio pasó a ser más del lado alemán porque el del Málaga se situó por detrás de Bruno, y el centro del campo español dio un pequeño paso atrás. Con el paso de los minutos, el campo pesado se empezó a notar en las piernas de los futbolistas, y las presiones tras pérdida se fueron reduciendo para no pagarlo luego en las transiciones defensivas, pero no por ello España le perdió la cara al partido. Esos fueron los mejores minutos de Nolito sobre el terreno de juego, que aprovechando la salida de balón que conseguía un Isco omnipresente –que le costó más de una pérdida-, pudo recibir varias veces con espacios para encarar a la defensa alemana en su esquina favorita del estadio, e incluso obligar al guardameta Zieler a lucirse en una falta cercana en la que buscó su palo. Fueron detallitos, pero las pruebas de Vicente iban dando unos resultados que en un futuro pueden ser explotados en beneficio de la selección. Al final, un par de cambios más en cada lado, y un buen disparo de media distancia botó delante de Kiko Casilla, amargando su debut con la Roja y poniendo el definitivo 0-1 en el marcador.


A todos nos quedó claro que ni España ni Alemania dieron ayer muestras de jugar como sólo ellas han sido capaces de jugar. Pero eso no nos tiene que entristecer, sino enorgullecer por haber sido testigos de lo que estas dos selecciones fueron, y de todo lo que han dado a la historia del fútbol. Historia en la que han entrado los dos con letras doradas, y a la que, tal vez, alguno de los detallitos que ayer pudimos ver en Balaídos pueda llegar a entrar también.

Artículo publicado en dlgrada.es

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