viernes, 6 de marzo de 2015

Los entresijos de la UEFA Nations League

Este jueves, 4 de diciembre de 2014, el Comité Ejecutivo de la UEFA ha aprobado el formato de la nueva UEFA Nations League en Nyon (Suiza), acabando de manera definitiva con los amistosos internacionales que tantas críticas recibían tanto de aficionados como técnicos de clubes. El panorama de selecciones se ha revolucionado por completo, y ha dejado a muchos sin saber qué es exactamente esta nueva competición, por qué se ha aceptado o cómo se organizará todo, pero en las próximas líneas vamos a explicaros en qué consiste esta revolución para que no os quede ninguna duda.  

Hay que tener presente que lo que la UEFA hizo este pasado jueves no fue sino terminar de darle forma a una idea que ya se decidió el 27 de marzo de 2014 en el trigésimo octavo Congreso Ordinario de la UEFA en Astaná. La capital kazaja fue el lugar elegido para someter a crítica este proyecto, y donde las 54 Federaciones Miembro de la UEFA por unanimidad decidieron dar el paso para su creación, a falta de solucionar algunos flecos organizativos que se cerraron en Nyon. Dicha competición comenzaría a partir del Mundial de Rusia (2018), y conviviría y complementaría a la tradicional clasificación para la Eurocopa o el Mundial, a la vez que rompería frontalmente con ella en muchos otros aspectos. Así que hablemos de qué es exactamente esta nueva competición.

La UEFA Nations League será una competición en la que participarán las 54 Federaciones Miembros de la UEFA en un sistema de grupos muy similar al de las competiciones nacionales, y que se realizará cada dos años en lugar de cada cuatro. Los 54 equipos se dividirán en 4 grupos, A, B, C y D, con 12, 12, 14 y 16 equipos respectivamente cada uno, y la división se realizará conforme a sus coeficientes en el ranking FIFA al terminar el Mundial de Rusia. Y tras esta primera división, se realizará una segunda dentro de los propios grupos en función de motivos de tipo geográfico y político, que dividirá a los grupos en 4 subgrupos de 3 ó 4 equipos, que se enfrentarán entre ellos tanto en campo local como visitante. Y a la hora explicar qué pasará con los resultados de esos subgrupos, para simplificar la explicación, vamos a distinguir entre el Grupo A (de las doce mejores selecciones de Europa) y los demás. En los Grupos B, C y D, los doce campeones de su subgrupo ascenderán de categoría al superior respectivamente, mientras que los doce últimos de sus subgrupos descenderán, menos el del Grupo D por razones obvias. En el Grupo A, los cuatro campeones se enfrentarán en una “Final Four en sede neutral fijada con antelación a su disputa, en la que en dos semifinales y una final a partido único el vencedor se proclamará campeón de la UEFA Nations League. Si sirve de algo, en la imagen adjuntada se puede ver de manera gráfica lo que acabamos de explicar.


Además, para que no sea una competición menor que algunas selecciones pudiesen no tomarse en serio con la clasificación para la Eurocopa jugándose a la par, también otorgará cuatro plazas clasificatorias para la Eurocopa (dejando así las otras 20 plazas a la tradicional clasificación), así como para el Mundial. Estas plazas se otorgarán a los campeones de cada grupo, que es una condición que se disputará en un play-off entre los cuatro campeones de los subgrupos, que tiene dos peculiaridades. Por un lado, un equipo ya clasificado para la Eurocopa/Mundial no puede jugar este play-off, de modo que cedería su plaza en el play-off al siguiente clasificado de su subgrupo (diferencia principal con la Final Four del Grupo A), y por el otro, dentro de los cuatro campeones de subgrupo, los enfrentamientos de las semifinales se establecerían  en función de sus coeficientes FIFA de modo que el mejor de ellos se enfrentaría al peor, y los otros dos entre sí, como ocurre en el play-off de Segunda División.

¿Y qué motivo hay tras todo esto? Acabar con los amistosos internacionales. Desde UEFA insisten en que se trata de la mejor manera de acabar con ellos sin dejar de tener partidos en esas fechas: haciéndolos competitivos. Medida que, en cuanto se aclaren con su organización, estoy seguro de que los aficionados celebrarán, aunque no tanto los técnicos de los clubes que simplemente preferirían tener que arriesgar a sus jugadores lo menos posible. Por no hablar de los seleccionadores, a los que complican más si cabe su profesión arrebatándoles su única ocasión de hacer probaturas con sus jugadores sin puntos en juego. Es lo que hablamos al analizar el España-Alemania de Vigo, pero tampoco es que tuvieran muchas oportunidades así antes, por lo que tampoco será algo que lamenten demasiado.


Todo cambio implica cierto miedo, está en el ADN humano. Temor a lo nuevo porque estábamos bien pese a los amistosos, que no nos engañemos, tenían sus cosas buenas y malas. Y más miedo da cuanto más complicado parece el cambio, pero no nos engañemos. Pese a su caótica explicación a estas alturas, la UEFA y las 54 Federaciones han decidido arriesgar y apostar por un torneo que otra cosa no, pero alicientes tiene de sobra. En 2020, Gibraltar puede acabar participando en una Eurocopa, o en 2022 Chipre un Mundial. Cada dos años, disfrutaremos de un Francia-Holanda, o un España-Alemania con un título en juego. Y desde Rusia habrá una nueva oportunidad de coronar a una selección como reina de Europa además de la Eurocopa. Pero lo que está claro es que a partir de 2018, las selecciones europeas ganarán mucho en emoción y espectáculo. Y en cuatro años que quedan para que empiece la fiesta, la UEFA y las Federaciones nacionales tienen tiempo suficiente para organizarlo de manera que no acabe todo siendo la peor versión de los encuentros internacionales: un mar de lesiones. En sus manos está conseguirlo, y en las nuestras disfrutarlo.

Artículo escrito en dlgrada.es

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