Este jueves, 4 de
diciembre de 2014, el Comité Ejecutivo
de la UEFA ha aprobado el formato de la nueva UEFA Nations League en Nyon
(Suiza), acabando de manera definitiva con los amistosos internacionales que
tantas críticas recibían tanto de aficionados como técnicos de clubes. El
panorama de selecciones se ha revolucionado por completo, y ha dejado a muchos
sin saber qué es exactamente esta nueva competición, por qué se ha aceptado o
cómo se organizará todo, pero en las próximas líneas vamos a explicaros en qué
consiste esta revolución para que no os quede ninguna duda.
Hay que tener
presente que lo que la UEFA hizo este pasado jueves no fue sino terminar de
darle forma a una idea que ya se decidió
el 27 de marzo de 2014 en el trigésimo octavo Congreso Ordinario de la UEFA en
Astaná. La capital kazaja fue el lugar elegido para someter a crítica este
proyecto, y donde las 54 Federaciones
Miembro de la UEFA por unanimidad decidieron dar el paso para su creación,
a falta de solucionar algunos flecos organizativos que se cerraron en Nyon.
Dicha competición comenzaría a partir
del Mundial de Rusia (2018), y conviviría y complementaría a la tradicional
clasificación para la Eurocopa o el Mundial, a la vez que rompería frontalmente
con ella en muchos otros aspectos. Así que hablemos de qué es exactamente esta
nueva competición.
La UEFA Nations
League será una competición en la que participarán las 54 Federaciones Miembros de la UEFA en un sistema de grupos muy
similar al de las competiciones nacionales, y que se realizará cada dos años en lugar de cada cuatro.
Los 54 equipos se dividirán en 4 grupos,
A, B, C y D, con 12, 12, 14 y 16 equipos respectivamente cada uno, y la
división se realizará conforme a sus
coeficientes en el ranking FIFA al terminar el Mundial de Rusia. Y tras
esta primera división, se realizará una segunda dentro de los propios grupos en
función de motivos de tipo geográfico y político, que dividirá a los grupos en 4 subgrupos de 3 ó 4 equipos, que se
enfrentarán entre ellos tanto en campo local como visitante. Y a la hora
explicar qué pasará con los resultados de esos subgrupos, para simplificar la
explicación, vamos a distinguir entre el Grupo A (de las doce mejores
selecciones de Europa) y los demás. En
los Grupos B, C y D, los doce campeones de su subgrupo ascenderán de categoría
al superior respectivamente, mientras que los
doce últimos de sus subgrupos descenderán, menos el del Grupo D por razones
obvias. En el Grupo A, los cuatro
campeones se enfrentarán en una “Final
Four” en sede neutral fijada con antelación a su disputa, en la que en
dos semifinales y una final a partido único el vencedor se proclamará campeón de la UEFA Nations League. Si
sirve de algo, en la imagen adjuntada se puede ver de manera gráfica lo que
acabamos de explicar.
Además, para que no
sea una competición menor que algunas selecciones pudiesen no tomarse en serio
con la clasificación para la Eurocopa jugándose a la par, también otorgará cuatro plazas clasificatorias para
la Eurocopa (dejando así las otras 20 plazas a la tradicional
clasificación), así como para el Mundial.
Estas plazas se otorgarán a los
campeones de cada grupo, que es una condición que se disputará en un play-off entre los cuatro campeones de
los subgrupos, que tiene dos peculiaridades. Por un lado, un equipo ya
clasificado para la Eurocopa/Mundial no puede jugar este play-off, de modo que cedería
su plaza en el play-off al siguiente clasificado de su subgrupo (diferencia
principal con la Final Four del Grupo A), y por el otro, dentro de los cuatro
campeones de subgrupo, los enfrentamientos de las semifinales se establecerían en función de sus coeficientes FIFA de modo
que el mejor de ellos se enfrentaría al peor, y los otros dos entre sí, como
ocurre en el play-off de Segunda División.
¿Y qué motivo hay
tras todo esto? Acabar con los amistosos internacionales. Desde UEFA insisten
en que se trata de la mejor manera de
acabar con ellos sin dejar de tener partidos en esas fechas: haciéndolos
competitivos. Medida que, en cuanto se aclaren con su organización, estoy
seguro de que los aficionados celebrarán, aunque no tanto los técnicos de los
clubes que simplemente preferirían tener que arriesgar a sus jugadores lo menos
posible. Por no hablar de los seleccionadores, a los que complican más si cabe
su profesión arrebatándoles su única ocasión de hacer probaturas con sus
jugadores sin puntos en juego. Es lo que hablamos al analizar el
España-Alemania de Vigo, pero tampoco es que tuvieran muchas oportunidades así
antes, por lo que tampoco será algo que lamenten demasiado.
Todo cambio implica
cierto miedo, está en el ADN humano. Temor a lo nuevo porque estábamos bien
pese a los amistosos, que no nos engañemos, tenían sus cosas buenas y malas. Y
más miedo da cuanto más complicado parece el cambio, pero no nos engañemos.
Pese a su caótica explicación a estas alturas, la UEFA y las 54 Federaciones han decidido arriesgar y apostar por un
torneo que otra cosa no, pero alicientes tiene de sobra. En 2020, Gibraltar
puede acabar participando en una Eurocopa, o en 2022 Chipre un Mundial. Cada
dos años, disfrutaremos de un Francia-Holanda, o un España-Alemania con un
título en juego. Y desde Rusia habrá una nueva oportunidad de coronar a una
selección como reina de Europa además de la Eurocopa. Pero lo que está claro es
que a partir de 2018, las selecciones europeas ganarán mucho en emoción y
espectáculo. Y en cuatro años que quedan para que empiece la fiesta, la UEFA y las Federaciones nacionales
tienen tiempo suficiente para organizarlo de manera que no acabe todo siendo la
peor versión de los encuentros internacionales: un mar de lesiones. En sus
manos está conseguirlo, y en las nuestras disfrutarlo.
Artículo escrito en dlgrada.es

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