Minuto 59. El
Liverpool encuentra a Gerrard en plena área rival y Gennaro Gattuso le derriba
cometiendo penalti. Xabi coge el balón con seguridad y, no sin emoción, bate a
Dida para poner el 3-3 en el luminoso del Estadio Olímpico Atatürk. Nadie se lo
puede creer. Los rossoneri miran al
tendido, impávidos, mientras el lado red
se frota los ojos entre tanta alegría. En apenas ocho minutos, el Liverpool había pasado de estar 0-3 abajo en el marcador a tener la
Champions en sus manos, a rozarla con los dedos. Y precisamente gracias a
los de Dudek, finalmente la conseguiría.
Estoy seguro de que
casi todos los que leáis estas primeras líneas sabréis de qué partido os estoy
hablando, e incluso os vendrán imágenes a la cabeza del rechace de Dida en el
penalti o de Gerrard levantando la quinta Champions del Liverpool. Pero seguro que también veis bastante lejana la
próxima que vaya a conseguir el equipo de Anfield. Con tres puntos de doce
posibles en esta fase de grupos, la reaparición en Europa del tercer equipo
–junto con el Bayern- con más Orejonas
en sus vitrinas no es que esté siendo a la altura de su reputación. Y sino que
se lo preguntasen al mítico técnico red Bob
Paisley.
Bob perfectamente
podría ser la imagen al lado de la definición de “one club man” en cualquier diccionario. Entre jugador,
fisioterapeuta y entrenador, el inglés
acumula nada menos que cuarenta y cinco años trabajando a orillas del Mersey, y
la historia ha querido recompensar muy especialmente su dedicación. Un 25
de mayo de 1977, en el Olímpico de Roma, ya como técnico del club de sus
amores, consiguió guiar a su equipo a la victoria para hacerse con la primera
Copa de Campeones de Europa –no se llamó Champions League hasta 1992- del
Liverpool. Y no contento con ello, Bob consiguió revalidar el título en la
temporada siguiente al vencer por 1-0 con gol de otro mito del club, Kenny
Dalglish, al Club de Brujas delante de los 92.000 espectadores de Wembley, en
casa.
Dos Copas de Europa
para el Liverpool podrían haber sido suficiente para ser parte del selecto
grupo de ídolos de Anfield, pero como he dicho, la historia quiso premiarle de
manera muy especial. Tras el Olímpico y Wembley, sería el Parc des Princes el
afortunado de ver su último gran triunfo. Desde luego, Bob tenía buen gusto. En
la final de 1981, el Liverpool se vería las caras con un Real Madrid que sacó
un once para el recuerdo con jugadores como Camacho, Del Bosque, Juanito o
Santillana. Uno de esos onces que vistos con 30 años de perspectiva molan
mucho. Y tras un grandísimo encuentro, el
defensa inglés Alan Kennedy consiguió deshacer las tablas para darle al
Liverpool, y a su técnico, su tercera Copa de Europa. Mérito que comparte
únicamente con otro técnico que desde luego también tiene su historia ligada,
por motivos distintos, al equipo de Anfield: Carlo Ancelotti. Allá donde esté,
seguro que Bob nunca andará solo.
Por último, en
1984, justo el año después de retirarse Bob Paisley como técnico, el Liverpool
consiguió su cuarta Copa frente a la Roma de Franco Tancredi en su propia casa
a los penaltis, y con el mismo Kennedy marcando el tanto decisivo. Dalglish
también formó parte de ese equipo, consiguiendo así también tres Copas de
Europa, aunque como jugador.
Sobra decir que soplan aires distintos en el Merseyside
entre aquel Liverpool que fue capaz de conseguir cuatro Copas de Europa en
siete años y el actual. El propio torneo es distinto, habiendo mudado de
nombre y formato. Pero que Anfield no va a exigirle menos a su equipo que luchar
cada año por volver a estar en lo más alto, es algo que nada ni nadie va a
poder cambiar. No va a tener que trabajar Balotelli ni nada para conseguir su
admiración.
Artículo publicado en dlgrada.es
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