viernes, 13 de marzo de 2015

Europa pasaba por el Merseyside

Minuto 59. El Liverpool encuentra a Gerrard en plena área rival y Gennaro Gattuso le derriba cometiendo penalti. Xabi coge el balón con seguridad y, no sin emoción, bate a Dida para poner el 3-3 en el luminoso del Estadio Olímpico Atatürk. Nadie se lo puede creer. Los rossoneri miran al tendido, impávidos, mientras el lado red se frota los ojos entre tanta alegría.  En apenas ocho minutos, el Liverpool había pasado de estar 0-3 abajo en el marcador a tener la Champions en sus manos, a rozarla con los dedos. Y precisamente gracias a los de Dudek, finalmente la conseguiría.

Estoy seguro de que casi todos los que leáis estas primeras líneas sabréis de qué partido os estoy hablando, e incluso os vendrán imágenes a la cabeza del rechace de Dida en el penalti o de Gerrard levantando la quinta Champions del Liverpool. Pero seguro que también veis bastante lejana la próxima que vaya a conseguir el equipo de Anfield. Con tres puntos de doce posibles en esta fase de grupos, la reaparición en Europa del tercer equipo –junto con el Bayern- con más Orejonas en sus vitrinas no es que esté siendo a la altura de su reputación. Y sino que se lo preguntasen al mítico técnico red Bob Paisley.

Bob perfectamente podría ser la imagen al lado de la definición de “one club man” en cualquier diccionario. Entre jugador, fisioterapeuta y entrenador, el inglés acumula nada menos que cuarenta y cinco años trabajando a orillas del Mersey, y la historia ha querido recompensar muy especialmente su dedicación. Un 25 de mayo de 1977, en el Olímpico de Roma, ya como técnico del club de sus amores, consiguió guiar a su equipo a la victoria para hacerse con la primera Copa de Campeones de Europa –no se llamó Champions League hasta 1992- del Liverpool. Y no contento con ello, Bob consiguió revalidar el título en la temporada siguiente al vencer por 1-0 con gol de otro mito del club, Kenny Dalglish, al Club de Brujas delante de los 92.000 espectadores de Wembley, en casa.

Dos Copas de Europa para el Liverpool podrían haber sido suficiente para ser parte del selecto grupo de ídolos de Anfield, pero como he dicho, la historia quiso premiarle de manera muy especial. Tras el Olímpico y Wembley, sería el Parc des Princes el afortunado de ver su último gran triunfo. Desde luego, Bob tenía buen gusto. En la final de 1981, el Liverpool se vería las caras con un Real Madrid que sacó un once para el recuerdo con jugadores como Camacho, Del Bosque, Juanito o Santillana. Uno de esos onces que vistos con 30 años de perspectiva molan mucho. Y tras un grandísimo encuentro, el defensa inglés Alan Kennedy consiguió deshacer las tablas para darle al Liverpool, y a su técnico, su tercera Copa de Europa. Mérito que comparte únicamente con otro técnico que desde luego también tiene su historia ligada, por motivos distintos, al equipo de Anfield: Carlo Ancelotti. Allá donde esté, seguro que Bob nunca andará solo.

Por último, en 1984, justo el año después de retirarse Bob Paisley como técnico, el Liverpool consiguió su cuarta Copa frente a la Roma de Franco Tancredi en su propia casa a los penaltis, y con el mismo Kennedy marcando el tanto decisivo. Dalglish también formó parte de ese equipo, consiguiendo así también tres Copas de Europa, aunque como jugador.


Sobra decir que soplan aires distintos en el Merseyside entre aquel Liverpool que fue capaz de conseguir cuatro Copas de Europa en siete años y el actual. El propio torneo es distinto, habiendo mudado de nombre y formato. Pero que Anfield no va a exigirle menos a su equipo que luchar cada año por volver a estar en lo más alto, es algo que nada ni nadie va a poder cambiar. No va a tener que trabajar Balotelli ni nada para conseguir su admiración.

Artículo publicado en dlgrada.es

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